Navas Parejo

De entre la impresionante lista de perotes ilustres, es José Navas-Parejo Pérez uno de los más importantes y sin lugar a dudas dentro del espectro cofradiero local estamos ante otro más de los lujos locales, orgullo de nuestras hermandades y cofradía.

Tradicionalmente, y quizá por dejadez de nuestros paisanos, Navas-Parejo es considerado en libros, artículos e incluso enciclopedias, como granadino, aunque nos consta por los familiares del mismo que siempre llevó a gala su malagueñismo e incluso le lleno de orgullo el nacimiento de una de sus nietas en nuestra capital, cuando andaba de restauraciones en la Catedral de Málaga, allá por los años cuarenta.          

Fotomontaje de Navas-Parejo con el Nazareno de las Torres

Fotomontaje de Navas-Parejo con el Nazareno de las Torres

Las circunstancias de la vida quisieron que sus padres, don Juan de Dios Navas Pérez y doña María Dolores Parejo López, vivieran en la estación de nuestro pueblo por razones profesionales, ya que don Juan de Dios trabajaba como empleado del ferrocarril Málaga-Córdoba.

Nació nuestro ilustre paisano el 22 de octubre de 1883, a la una de la tarde, según cuentan los testimonios escritos, en la primera casa del margen izquierdo de la calle Escribanos, domicilio de Juan Casermeiro Pérez, con quien la familia debió tener bastante amistad ya que en la inscripción del nacimiento en el registro figura como testigo del natalicio. 

Hasta los siete años Navas-Parejo convivió con nuestros vecinos, correteaba por nuestras calles y posiblemente las primeras imágenes sagradas que conociera fueran las de nuestras procesiones, que son los primeros recuerdos de aquel niño que muy pronto iba a destacar en el mundo del arte. 

En 1890, destinado definitivamente su padre en Granada se establecen en la ciudad de la Alhambra, de la que eran originarios todos sus antepasados, aunque en las escasas cartas suyas que conservan los archivos de nuestras cofradías, nunca se olvidara de la tierra que le vió nacer.

La Escuela de Bellas Artes y Oficios Industriales será testigo de los primeros prodigios del artista, que con quince años va a recibir su primer galardón con el bajorelieve “El Dios pan”. 

Los primeros años del siglo darán buena cuenta de la impresionante trayectoria que esperaba a nuestro hombre. Concurre, entre otras muchas, a la exposición de Bellas Artes (1900), en la que obtuvo mención honorífica; a la del Liceo de Granada (1901), en la que alcanza diploma de primera y 250 pesetas; y a la del Corpus en 1902, en donde obtuvo la Medalla de Oro por su relieve de “Santa Mónica”.

En mayo de 1904, es recibido en audiencia privada por el Rey Don Alfonso XIII, a quien ofrece un busto con la efigie de S.M. Este acontecimiento, que siempre le llenó de orgullo marcará el inicio de una estrecha relación con la Casa Real, que se reanudara tras la contienda civil con la Casa del Generalísimo Franco.

De sus trabajos, uno de los más sobresalientes es la restauración llevada a cabo en la Catedral de Granada, que dan al altar mayor el aspecto que se puede observar el la actualidad. El 17 de junio de 1922 empezaron los citados trabajos, con el arquitecto madrileño don Ricardo Díaz Guruceta y el maestro de carpintería artística don Emilio Jiménez Saez. La obra consistió en el traslado del coro y altar del trascoro, que dificultaban la visión del altar mayor. Este último fue adaptado a la capilla del Sagrario en dicha catedral en forma de tríptico.

Haciendo gala de un continuo espíritu aventurero, en 1931 hace un viaje a Montevideo donde permanecerá algún tiempo para intentar fundar un taller filial del suyo, aunque termina por desistir de la idea. 

En 1939, el Ministerio de Justicia accede a su petición de poder utilizar sus dos apellidos como uno y coger, como segundo el de Pérez, que lo era de su padre.

   Su taller, en el que llegaron a trabajar al mismo tiempo más de doscientos empleados, fue el centro de gravedad de la Escuela Granadina en la postguerra de la que Navas-Parejo será su principal exponente. De aquellos talleres, que en una primera etapa se denominaran bajo la advocación del Sagrado Corazón de Jesús, salieron infinidad de obras no solo en escultura sino también en orfebrería.

La sabia magistratura de José Navas-Parejo hizo cátedra y dos de sus hijos; José y Enrique le siguieron en el mundo del arte. El primero de ellos se destacará en las aptitudes para la escultura, ampliando la producción de los talleres considerablemente. Al morir su padre tiene que terminar la talla de Nuestra Señora de las Ánimas, que va a dejar inconclusa nuestro paisano. Otra de las participaciones de José Navas-Parejo Jiménez en el patrimonio cofrade actual de nuestro pueblo va a ser el altar de la Virgen de los Dolores, donado a la cofradía por Doña María Teresa Berlanga. 

De Enrique Navas-Parejo Jimenez van a salir emblemáticas obras de orfebrería esparcidas por todo el mundo, como por ejemplo el Cáliz de la Basílica de Santa María, en Quito (Ecuador). Numerosas piezas del Tesoro Real, como la medalla de los Reyes Católicos, la espada Tizona, el bastón de mando del Generalísimo Franco… Simultaneó la sección de orfebrería de los talleres con su trabajo de profesor de metalistería artística en la Escuela de Artes y Oficios de Granada hasta su muerte ocurrida en 1.973.

Por su parte, sus otros hijos Emilio y Luis participaban en los trabajos familiares llevando respectivamente, la burocracia y las relaciones publicas del taller el primero y la policromia de las imágenes el segundo. 

La muerte de nuestro ilustre paisano, el 10 de marzo de 1953, provoca gran pesar en la ciudad de Granada y un gran vacío en el mundo artístico contemporáneo; su muerte va a ser llorada por los numerosos escultores granadinos, casi todos discípulos suyos, quedando para la posteridad una producción artística incalculable.

Su pueblo natal saldará con él en Noviembre de 1995, la deuda de gratitud contraída por la aportación de gran parte de las esculturas que en la actualidad se procesionan.

La Archicofradía del Nazareno expone al Ayuntamiento la necesidad de hacerlo Hijo Predilecto de la Ciudad y descubrir una placa en la calle donde nació, petición a la que el Consistorio accede con la unanimidad de todos los grupos políticos en el pleno extraordinario celebrado el viernes 10 de noviembre de 1995. Dos días más tarde su nieto José Luis Navas-Parejo Cánovas descubre la citada placa, dando un brillante colofón a los actos del cincuentenario de la imagen de Nuestro Padre Jesús Nazareno de las Torres.

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