Efemérides.- Restauración del Santísimo Cristo Crucificado de los Estudiantes por Quibla Restaura

17/04/2019

Tras las magníficas restauraciones de las imágenes del Sagrado Titular Nuestro Padre Jesús Nazareno de las Torres en 1998 y de María Santísima de las Ánimas en 1999, llevadas a cabo por el reputado equipo de “Quibla Restaura», la Archicofradía, una vez pasada la Semana Santa del año 2000, emprendió los preparativos para proceder a la restauración de nuestro Santísimo Cristo Crucificado de los Estudiantes.

Dicho equipo se encuentra compuesto por un número de seis profesionales de los distintos campos de la conservación y restauración que hacen suya la premisa de que se restaura solo la materia de la obra de arte», lo que quiere decir que en sus intervenciones se mantiene un riguroso respeto hacia el carácter original de una pieza.

El motivo por el que el Cristo de los Estudiantes ocupara el tercer lugar para su restauración es debido a que en la cabeza de equipo Estrella Arcos von Haartman, sugirió y recomendó que antes de restaurar la imagen del Cristo de los Estudiantes la Archicofradía debería adquirir un Cristo Yacente, pues de lo contrario la restauración no tendría ninguna razón de ser ya que la talla sufre mucho a la hora de subirla y bajarla de la Cruz.

La restauración efectuada a la imagen del Cristo Crucificado de los Estudiantes responde a la obligación de recuperar una obra no sólo desde el punto de vista artístico sino también desde el devocional, para así devolver a la escultura sus características estéticas, procesionales y de fervor religioso que posee la misma.

Análisis de la restauración

«Quibla Restaura» elaboró un informe sobre el estado de conservación en el que se encontraba la pieza antes de su intervención, pues la misma se encontraba en un estado lo suficientemente degradante como para que se hubiese modificado su aspecto original.

Los estudios previos a la intervención justifican que la imagen carecía de ataques de carcomas, hongos o bacterias, de lo contrario se observaron danos en las manos y los pies ya que estos funcionan como elementos de sujeción a la Cruz, al igual que presentaba numerosas grietas delante y detrás de la talla.

A todas las obras de arte antes de ser policromadas se les aplica una capa base de preparación que en este caso se encontraba en buen estado de conservación excepto en las zonas de roce, como son los dedos de pies y manos, el talón del pie izquierdo y los nudi llos, en los que había desaparecido por completo.

En cuanto a la policromía afirman que se halló una ausencia de la misma en las zonas donde había incidencia de origen mecánico, como ocurre en las manos, en el talón izquierdo, en la espalda y en la parte trasera del Santo Sudario, por estar en repetido roce con la Cruz. En los bordes que están en contacto con los elementos metálicos (juego de tornillos que fijan la talla a la Cruz), en la frente y el pelo al rozar con la corona de espinas y, por último, el polvo incrustado, el humo de las velas, los restos orgánicos…, todo esto ha dado lugar a que se altere su color original.

Una vez suplidos todos estos deterioros que padecía la escultura se dan unas recomendaciones para su buena conservación porque las obras de arte pueden degradarse estando tanto almacenadas como expuestas. Este es el motivo por el cual deben encontrarse a una temperatura óptima de unos 15 a 20ºC, a una humedad relativa de un 50 a un 60% evitando variaciones bruscas, con un indice ideal de iluminación de unos 100 a 200 lux y finalmente se debe controlar la acumulación de suciedad y polvo. También, se recomienda el control de las paredes posteriores de la iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Encarnación, lugar donde está ubicada la talla para así evitar lo antes comentado en cuanto a humedad y temperatura.

La imagen

La imagen se trata de una talla en madera policromada de bulto redondo que representa el tema de la crucifixión y muerte de Jesucristo. Nuestro Cristo Crucificado de los Estudiantes aparece con la cabeza caída sobre el pecho y levemente inclinada hacia la derecha, con el pelo de color castaño cuajado de mechones y una espesa barba termina en doble punta. La expresión del rostro, con la boca entreabierta y ojos que están a punto de cerrarse, nos muestra con un sufrimiento contenido la aceptación del sacrificio que se le ha impuesto.

El Santo Sudario, anudado a la derecha, se adapta a la talla en la cual se observa la fuerza anatómica que poseen las extremidades y más aún el tronco.

Esta talla de corte neobarroco presenta una composición de triángulo invertido donde se aprecia la caída natural del peso de su cuerpo. Los brazos presentan una rigidez motivada por la tensión de los clavos en las manos, y las piernas se encuentran con las rodillas flexionadas y pies superpuestos, el derecho sobre el izquierdo para que se produzca la inserción del clavo. La cabeza y el pie derecho están unidos por una línea vertical para que se produzca en el espec tador una continuidad visual.

La luz inunda el cuerpo del Cristo, de forma uniforme, dando lugar así a claro oscuros que hacen enfatizar la expresión de intimo y Sereno sufrimiento que posee esta belleza plástica.

En cuanto a la policromía, además de las carnaciones lo que destaca es la abundancia de sangre de los hombros (para disimular la articulación de los brazos), de las rodillas, las sienes, el cuello y las llagas de manos, pies y costado.

Sin hacer demasiado alarde del patetismo, el Santísimo Cristo Crucificado de los Estudiantes contiene una expresión idealista por la representación perfecta de su talla pero también naturalista por la visión de sufrimiento del tema de la muerte de Cristo.

El elemento sustentante de la escultura es la Cruz a la cual se halla sujeta mediante tres clavos, en las palmas de las manos y en los pies) ya que según el pensamiento de la Edad Media este es un número perfecto que representa a la Santísima Trinidad: Padre, Hijo y Espíritu Santo. El tipo de Cruz a que responde es la «cruz subliminal estar el palo horizontal elevado. Rematando el palo vertical se encuentra el letrero en el que se lee INRI (Jesús Nazareno Rey de los Judíos).

«La restauración efectuada al Cristo Crucificado responde a la obligación de recuperar una obra desde el punto de vista artístico y devocional.»

El autor

El autor que realizara en 1946 el Santísimo Cristo Crucificado de los Estudiantes, una de las imágenes que protagonizan la noche del Jueves Santo, es José Navas Parejo Pérez. Este nació en Álora el 22 de octubre de 1883, aunque a los 7 años marchó a Granada, donde llevó a cabo su formación en la Escuela de Bellas Artes y Artes Industriales.

Este escultor e imaginero perote obtuvo su primer galardón artístico con «El Dios del Pan», en la Exposición de Bellas Artes de Granada en 1898.

La destrucción de parte del patrimonio religioso durante la Guerra Civil hizo que el periodo de la posguerra fuera muy próspero en cuanto a esculturas de imágenes religiosas.

En Álora Navas Parejo va a desempeñar un papel importante en cuanto a producción artística se refiere, puesto que restauró a Maria Santisima de los Dolores y esculpió las imágenes de Nuestra Señora de la Cabeza, María Santísima de las Ánimas y Nuestro Padre Jesús Nazareno de las Torres. En el resto de la provincia se le conoce por haber realizado a Jesús Nazareno, de Almogía, de Teba, de Alhaurín el Grande, el de la Misericordia y el popularmente conocido como «El Rico ambos de Málaga, y así un largo etc. Fuera de Málaga son igualmente obras maestras suyas la orfebrería del Altar Mayor de la Catedral de Granada y la imagen de Nuestra Señora de la Cabeza, de Andújar.

José Navas-Parejo murió en Granada el 10 de marzo de 1953, cuando estaba al terminar María Santísima de las Ánimas, la cual fue concluida por su hijo Emilio.

 

María José Sánchez Rodríguez

Revista Nazareno de las Torres, año 2001

 

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