Efemérides.- Homenaje a José Rodríguez «Pepe del Kiosko»

28/10/2019

El día 28 de Octubre del año 2017,  la Archicofradía organizó uno de los actos principales de los II Cultos Ordinarios en honor de Nuestro Padre Jesús Nazareno de las Torres y María Santísima de las Ánimas que tuvo lugar en la Casa Hermandad. 

Fue el reconocimiento – homenaje a José Rodríguez, más conocido por todos como Pepe del Kiosko, tras su muerte la pasada Semana Santa. Homenaje que culminó con la inauguración de una exposición en el Museo de la Casa Hermandad en el que podemos disfrutar de la que fue su pasión a lo largo de su vida, la pintura.  Pasión de la que la Archicofradía ha sido testigo por los múltiples colaboraciones que José Rodríguez realizó.

La exposición que permaneció varias semanas en nuestra Casa Hermandad.

Desde aquí el agradecimiento a su familia y a Miguel Infante por la colaboración y disposición hacia la Archicofradía desde el momento que se decidió este reconocimiento.  

José Rodríguez Díaz, “Pepe el del Kiosko” nos dejó el Domingo de Ramos pasado. La noticia la supimos justo en la Oración de inicio de procesión del Señor de la Columna contemplando la luz de los rayos de sol por los pequeños ventanales de la Parroquia.

La luz que el dio en cada uno de sus servicios a esta Revista desde su fundación, alentando y animando número tras número. Ofrecemos un extracto de la intervención de Miguel Infantes Parras, que presentó la exposición.

Preciosa y maravillosa son estas las palabras que se me ocurren para englobar todos y cada unos de los adjetivos que en vida reunió esta persona. Luchadora, trabajadora, artista, estudioso, aplicado, generoso, modesto, sencillo, humilde, humano y así un larguísimo etc… Siendo todas importantes yo destacaría la primera de la lista la de luchadora.

Señoras y señores sean todos bienvenidos José Bartolomé Rodríguez Díaz fue el más pequeño de 5 hermanos. Hijo de Francisco Rodríguez Casermeiro y de Remedios Díaz Zamudio. Llegó a la vida el 5 de noviembre de 1938 y se marchó físicamente el 9 de abril de este año 2017, y digo físicamente porque seguirá entre nosotros siempre no solo por las obras que nos dejó también por el ejemplo de vida que nos dió con tan solo 2 años de vida sufrió la terrible enfermedad de la polio.

Tras varias operaciones en Madrid marchó a Toledo, donde hizo la rehabilitación entre los años 1958 y 1962. Con mucho tesón consiguió poder andar con la ayuda de muletas. En este periodo de tiempo aprovechó para cursar estudios de magisterio, grabado y pinturas en acuarela.

Prosiguió su recuperación en el Hospital Civil de Málaga, donde también aprovechó para estudiar artes aplicadas (en la escuela de bellas artes),se matriculó en delineación y publicidad; todo en centros privados.

Llegados a este punto quisiera destacar la unión y generosidad de toda la familia. Que no dudó en renunciar a parte de su patrimonio y vendieron tierras, para hacer frente económicamente a los numerosos gastos que acarreó su formación académica: matrícula, alojamiento, manutención, etc…

Destacó como estudiante y fue reclamado por la empresa Porcela. Trabajo que tuvo que rechazar, en parte por su estado físico. Su pasión fueron las artes pero su vocación fue la enseñanza.

Volvió a Álora a finales de los años 60 y montó una academia en casa de su hermano Antonio, en Canca, donde impartió clases tanto de día como de noche. Preparando a jóvenes para la guardia civil, policía local, cartero, etc…

Volvió a Málaga en 1968 para continuar con sus estudios. Fue en este año cuando conoció a la que sería su esposa, Josefa Montilla Ruiz. Con la que contrajo matrimonio en 1969, tras el nacimiento de su primer hijo. Fruto de este matrimonio fueron sus dos hijos biológicos: Paco y Martín, y una tercera hija Remedios, nacida de una relación anterior, a la que quiso como propia.

Los padrinos de boda fueron Antonio Calderón Osuna y Lola Durán Polo. Los años 70 fueron especialmente duros económicamente para esta nueva familia. Ahora
con 5 miembros, más la abuela Remedios.

El papel jugado por el matrimonio Calderón-Durán y la Cofradía de San Juan Evangelista fue decisivo para la posterior recuperación económica.
Removiendo conciencias con visitas a las autoridades municipales, organizando festivales y con numerosas donaciones, consiguieron reunir suficiente para la construcción del kiosco. Por
el que después fuera conocido como “Pepe el del kiosco”.

En ese pequeño espacio donde lo podemos recordar alternando la venta de chuches y como atelier de pintura, etc… De él son los anagramas de la Peña Flamenca de Álora, de la Disco-Pub Rumar (por citar algunos conocidos) y los cientos de pergaminos otorgados por hermandades y asociaciones a personas destacadas.

También romances y poesías con las que obsequiaba a personas muy queridas por él, felicitaciones navideñas, invitaciones de boda y tantos y tantos trabajos imposibles de relacionar para no aburrir.

Fue homenajeado en vida por la Peña Flamenca de Álora, participó en numerosos concursos de pinturas a nivel local, provincial, etc… en los que consiguió importantes premios. Hizo carteles y pinturas para distintos eventos.

Hoy exponemos una pequeña parte de lo que fue su obra desde su origen, de esta manera se ayudaba y se ganaba la vida. Pintando: botellas, garrafas, bandejas, sillas y cuadros…

Con este repaso he pretendido dar unas pinceladas a nivel personal, familiar y humano. Sin pretender que sea su biografía, que sin ninguna duda presumo la escribió en vida. Pues era una persona muy meticulosa y lo apuntaba todo.

Agradecer a esta Archicofradía de la que él se sentía parte, por este recuerdo hacia su persona y esperando que sea de agrado de todos Miguel Infante Parras.

Miguel Infante Parras

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