Efemérides.- 25º aniversario del boletín Nazareno de las Torres

30/08/2020

Indudablemente, nuestro Nazareno ha sido el hilo conductor de esta publicación durante estos veinticinco años. No hay más que ver el nombre de la Revista. Ríos de tinta sobre Jesús de las Torres en estas páginas. A partir de su imagen se ha hablado de la fe, desde muchos puntos de vista, se han escrito líneas que eran oración, se ha hecho historia, se ha recorrido la figura de su escultor y del barroco andaluz. Como homenaje a la actual imagen de Nuestro Padre, recogemos el testimonio de José Luis García Bootello, publicado en la revista de 2005 con motivo del 60° aniversario. José Luís una de las almas de nuestros veinticinco años de publicaciones- fue testigo directo de la reunión entre los responsables de la Hermandad y José Navas Parejo para encargarle que realizase la talla de quien hoy protege a todos los perotes desde su capilla de las Torres.

Corría el año 1944, era verano, una tarde del mes de julio, se reunieron en un salón del Círculo Cultural, que en aquel tiempo se ubicaba en un edificio sito en la Fuentearriba, esquina calle Rosales, el Hermano Mayor de la Cofradía de Jesús, el inolvidable Francisco García Morales, con varios hermanos más de la Cofradía. Entre los asistentes se encontraba su hermano, Antonio García Morales, Salvador Morales García, José Segura Cordero y algún que otro cofrade que lamento no recordar sus nombres, ¡ah!, y un joven de unos doce años de edad.

El motivo de dicha reunión consistía en exponer a un señor, de porte solemne, con barba, de unos sesenta años, con una presencia y talante impresionantes, que sorprendía mucho el verlo; se trataba nada más y nada menos que de Don José Navas Parejo Pérez, el notable escultor nacido en Álora, y que era el artista que habían escogido los hermanos de Jesús para que realizara, mejor dicho, que recreara la imagen de nuestro Creador.

El Hermano Mayor llevaba consigo varias fotografías y algunos documentos de la sagrada imagen de Jesús de las Torres, que había sido aniquilada vilmente durante los incívicos sucesos de nuestra Guerra Civil. Cada hermano asistente opinaba sobre la idea que tenían para realizar la nueva imagen de Jesús: le indicaban como era la expresión que mostraba la imagen desaparecida, el color de sus ojos, la forma de su melena, la postura afligida de su cuerpo, la conformación de sus manos sosteniendo la cruz, etc. El escultor prestaba mucha atención todas las sugerencias que recibía de los asistentes y las iba anotando seguidamente.

En esta reunión se hablaba distendidamente de las vicisitudes de la Hermandad, de la precariedad económica de la misma, ya que en aquellos años se estaba reorganizando la Cofradía sin apenas medios económicos, y solo contaban con un enorme entusiasmo y una fe inquebrantable hacia el Nazareno de las Torres. El niño que asistió a la reunión estaba perplejo, observando el desmedido amor con que le hablaban de Jesús a este insigne escultor perote. Al cabo de un par de horas, más o menos, se terminaba la reunión, quedando emplazados para futuros contactos y así concertar todos los detalles que suponía ejecutar una obra tan importante, pues se trataba ni más ni menos, que tallar una imagen a semejanza de Dios, en este caso con la advocación de Nuestro Padre Jesús Nazareno de las Torres.

Revista Nazareno de las Torres, año 2010

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