Efemérides.- Aniversario de la devoción del Santo Entierro en Álora

Fecha publicación en la web: 19/05/2021

Para los Hermanos de Jesús, el Viernes Santo, concretamente el 6 de abril de cada año, se celebra la efeméride de una devoción tan singular como la del Santo Entierro; referencia histórica que, muy probablemente sea la más antigua de las actuales imágenes que en Álora son procesionadas.

1612: ORIGEN DE LA VENERACIÓN DEL SANTO EN SEPULCRO EN ÁLORA

Conocemos que, durante la reconquista de Málaga, en el campamento de la reina Isabel y su séquito, asentado en lo que hoy es el santuario de la Victoria, se acumulaban imágenes, ornamentos y objetos varios de culto cuyo destino eran las iglesias que se iban creando. Delante de esa tienda, en el alfaneque, la Virgen de los Reyes presidía una tienda rectangular que hacía de capilla. Guerra que empezó siendo una cuestión entre Al-andalus y Castilla para implicar directamente a la Corona de Aragón, viéndose ampliados los ejércitos con la recluta de miles de peones convocado por las Juntas de Hermandad en 1483 en Pinto y en Orgaz en 1484, la incorporación de las levas procedentes del norte, sobre todo de asturianos y vascongados, hasta hacer prender el espíritu de cruzada por toda la Europa occidental a raíz de la publicación de la Bula de Cruzada por Inocencio VIII que hace fluir en este ejercito principalmente, a ingleses y franceses.

En el asedio de Álora, en 1484, se bautizó en plena campaña, ante que los cristianos poseyeran la Villa, un infante que dio a luz una de las tantas mujeres que seguían a los combatientes que, como se recoge en las ACCM, leg. 327, iban tras ese ejercito no como rameras, prostitutas ni alcahuetas sino acompañando a sus familiares por la sencilla razón de que así nadie pueda tener ocasión de obrar desordenadamente o con maldad. Aquí en Álora no se entregó la imagen que luego seria denominada Virgen de Flores pues se le prometió a la Villa y fue encargada su talla en Sevilla desde donde se trajo en 1502.

Desconocemos si aquí dejaron imágenes cuando se consagra la Mezquita Mayor y se establece la primera parroquia de la Encarnación porque, al incorporarse Málaga a la Corona de Castilla, recibe la Virgen de los Reyes para Santa María de la Encarnación como se entituló la catedral, otra imagen de la Virgen para el Convento Real de la Victoria y un Cristo de la Columna para el convento de la Trinidad.

No hace tanto que con la incuria y el torbellino del fanatismo, Álora perdió la imagen de San Sebastián, una de las mas antigua que aquí se conservaba, que con el tiempo había pasado desde la primitiva parroquia de Las Torres al Hospital que dio nombre y regía la Hermandad de la Santa Caridad, hasta permanecer, primero en el retablo del altar mayor de la Encarnación actual  y mas tarde, en un estado deplorable, a pie de altar entre los escombros del templo según recoge la fotografía de Temboury realizada en 1937. Quien sabe si al sanearse estos escombros los restos sagrados fueron sepultados entre los enterramientos de las criptas de la parroquia y hoy se encuentre en algunos, pues 1937 no se destruían imágenes por muy deterioradas que hubiesen quedado tras la contienda.

Posiblemente Pedro de Moros, que en 1561 estaba casado con Isabel Navarro vecina de Álora y vivió en la calle Bermejo fuese el autor de algunas de las imágenes que perduraron aquí durante siglos, aunque ya no se conserven.

Procesión de Pasión muy antigua en Álora era, junto al Santo Entierro, la del Dulce Nombre de Jesús que, como escribe Pepe Morales, se recoge en la Escribanía  de Diego Salina de 1632 cuando Pedro Fernández del Villar se declara autor de unas andas para esta cofradía. Antonio Bootello Morales había escrito que el documento más antiguo que el había encontrado sobre la cofradía de Dulce Nombre se refiere al año 1641 si bien el culto es muy anterior pues sabemos que en los Protocolos de Escribano Alonso de Valencia se otorgo testamento ante Cristóbal López Chamizo fundando una memoria para la fiesta de Dulce Nombre. Hay otras muchas  cofradías de aquella época pero no son de Pasión, como la del Rosario, a quien le hace Juan Cornejo una andas en 1591.

En Álora en esa época se va introduciendo el elemento renacentista representativa de unos vencedores cristianos, estilo que se impuso en unas tierras sin tradición después de haber permanecido en plena zona musulmana.

Pero lo que más me ha llamado la atención es el silencio sobre la temática del Santo Sepulcro, escultura fundamental en la emotiva Piedad popular durante un periodo comprendido desde la restauración de la primitiva parroquia de Las Torres hasta el año 1936. La existencia de esta cofradía durante cuatro siglos y su titular en la versión escenográfica barroca a sido un enigma que me propuse investigar pues ningún escritor se ocupa de esta imagen cuando hace historia de las antiguas de Álora o al menos, yo lo desconozco. Me he afanado en indagar los antecedentes del Sepulcro y me asombra la escasa dedicación prestada a los orígenes de esa imagen u otra anterior similar que posiblemente fuese una de entre  las mas antiguas hermandades de Pasión que se ha procesionado en Álora.

Aquí salía hasta la Guerra Civil la imagen de un Cristo Yacente dentro de una urna de cristal entre cuatro ángeles que ocupaban cada uno de los extremos del trono, llevando en sus manos los atributos de la Crucifixión, corona, clavos, etc.,que según unos estaba colocada en la parroquia entre los altares de la Virgen de Carmen y La Sagrada Familia.Antonio Ruiz Pérez me comentaba que él no lo recordaba en ese lugar aunque sí cuando se exponía a la veneración de los fieles desde Jueves Santo hasta la salida de la procesión del Santo Entierro el Viernes, entre el altar de San Antonio, hoy de San Francisco, y el cancel de la puerta que da a calle Bermejo. No tiene pues mucha consistencia que fuese el primer sitio el lugar de su ubicación. Los enseres del Santo Entierro se guardaban en la habitación que hay entre la puerta principal de la iglesia y el altar de La Sagrada Familia y lo custodiaba la Marquesa de Sotomayor. La imagen de este Cristo era una talla reducida y describiéndomelo Ruiz Pérez, me señalaba la mesa de su despacho en los Mártires diciéndome que podría tener esa longitud.

El padre Andrés Llorden relata que el escultor Salvador Rodríguez concertó que el 15 de marzo de 1612 con el vecino de Álora Francisco García un Cristo Crucificado por un valor de 270 reales de forma que con el se pudiese hacer el descendimiento de la Cruz, debiendo tener siete cuarta de alto. ¿Sirvió esa imagen, una vez desarticulada, para ser procesionada en el Santo Entierro?. Porque en esa fecha lo que hubo en Álora y documentalmente se demuestra como una de las procesiones de pasión más antigua que recorría nuestras calles fue el Santo Entierro. Me baso en el testamento que María Bootello Moyano hizo ante Pedro Moreno del Río de, entre las donaciones que va relatando en el mismo, unas almohadas de hilo al Santo Sepulcro que sale en la Semana Santa. Maria Bootello murió en 1681 a los 74 años.

Los imagineros de ayer y de hoy representan las imágenes de la facies hipocráticas  con la imagen de los signos postmorten como expresión real de la rigidez cadavérica. El Santo entierro con su Cristo Yacente da sentido a la exaltación religiosa de la Resurrección, el acontecimiento central de toda la Historia, como dijo Bossuet.  

Felipe García Sánchez

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