Efemérides.- Fallecimiento de Francisco Carrasco Pérez

22/08/2020

Querido Paco:

Esperando en la explanada del convento de Flores para depositar tus restos en el columbario, recordé los veranos de mi infancia en la huerta de mi tío Paco. Recorría con los ojos lo que de niño recorría con la imaginación – “…en un caballo de madera, y yo era feliz porque con él corría fértiles campos de una primavera “- que decía mi hermano, una realidad que yo convertía en fantasía, porque en estos parajes construí mis primeros sueños con la imaginación desbordante de un niño. Tiempos pasados, lejanos y felices que no volverán, de ese reino perdido de la infancia. Recorría con los ojos y con mucha nostalgia los campos aromáticos de la incipiente primavera, ¡los campos de la tierra mía!.

Toma de posesión de Francisco Pérez como Hermano Mayor (17 de agosto de 1991)

Y, entonces, Paco, acudieron en tropel hasta mi mente tantos momentos vividos juntos. Cuando nuestro querido y añorado Antonio nos dejó e hicimos cuanto pudimos por la Cofradía en unos momentos difíciles, de escasez y liderazgo. Pasamos muchos apuros y dificultades, pero los superamos y podemos mostrar, sin pudor, los resultados que no caerán en el vacío, porque una generación nueva y vigorosa, como presentía, los recogerá.

Podría contar muchos momentos especiales, pero no lo haré, esos recuerdos se quedan para nosotros, porque tú y yo creamos un tiempo especial, ese tiempo exclusivo que se inventa para los amigos, un tiempo lleno de confidencias y complicidades. Sólo mencionaré uno: la satisfacción y alegría que te producía cuando el oficial pagador de la BRIPAC me entregaba el talón – y te hacía a ti partícipe, estando presente – con la cantidad que nos asignaban por la anhelada subvención, la mañana del Viernes Santo. Cantidad considerable para aquella época y que tanto luchamos para conseguirla. Las circunstancias han cambiado, pero en aquel tiempo esa subvención, contribuyó al engrandecimiento y esplendor de nuestra Cofradía y, en definitiva, del Señor de las Torres, esa imagen queridísima y venerada por todos nosotros, de una belleza extrema y de un significado singular que solamente con mirarla colma todos nuestros sentimientos.

Cuando estábamos dentro de la ermita, ante la Virgen de Flores, a la que tú tanto querías, tuve la tentación, pero me contuve, de recitar un precioso poema de mi padre que te hubiese gustado oír y que he recuperado de sus escritos, que nunca fue publicado y que hoy lo es en tu honor y tu memoria:

Letanía floral

Como eres Virgen de Flores

precisa hacerte María,

una gentil letanía

de perfumes y colores.

Serán las flores dichosas

pues sus nombres te darán

el jazmín, el tulipán,

las azucenas, las rosas…

Y porque fuiste la “la ancilla

dómine “, generadora

del Prodigio, eres, Señora,

la Flor de las Maravillas.

Te llamaré Madre-flor.

Y así en mis labios de hombre

florecerá el mismo nombre,

¡Madre! que te dio el Señor.

En tus brazos, Elegida,

se encuentra la flor más bella,

que luce más que una estrella

y es Luz y Verdad y Vida.

Decía el poeta Luís Cernuda:

“No es el amor quien muere,

somos nosotros mismos “.

Y llevaba razón, porque el cariño y el afecto que profesamos a las personas con las que nos hemos identificado y hemos compartido muchos momentos de nuestra vida no muere ni desaparece nunca. Vladimir Holan, el poeta checo, también decía, que “El dolor es más fuerte que el hombre, pero debe caberle en su corazón”. Aunque, a veces, por más fuerte que seamos, siempre habrá una lágrima rebelde e incontrolada, que delate nuestra escasa fortaleza.

Paco, los que te tratamos y queríamos, los que fuimos tus amigos no te olvidaremos nunca, porque, querido Paco, no se muere por accidente, ni por enfermedad, ni por la vejez, se muere por el olvido.

Rogelio y Paco Lucas junto a Antonio García Bootello (en el centro) después de que fructificara la gestión que permitió seguir contando con los paracaidistas solo dos días antes del Jueves Santo de 1965.

Al terminar la ceremonia, íntima, entrañable y emotiva nos retiramos todos y nos fuimos en silencio para llorar a solas.

El Señor de las Torres que, bajo su magnánima mirada, te habrá acogido en su seno llene de Paz tu corazón, para que esté siempre vivo, para que esté siempre presente, para que sea siempre: “fruta madura, pero en rama verde”.

Desde las sombras por donde, a veces, discurre nuestra vida, desde la lejanía, el abrazo leal y entrañable de tu amigo que no te olvida.

Rogelio García Morales

Revista Nazareno de las Torres, año 2012

Minuto de silencio en la presentación del Cartel (19 febrero 2011), primer acto de la cofradía después del fallecimiento de Francisco Carrasco
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