Efemérides.- Fallecimiento de José Navarro Palomo «El Perdío»

17/06/2020

Dicen que el Editorial de una revista ha de ser el articulo madre de la misma, su corazón y su representatividad; eso precisamente es lo que fue durante muchos años nuestro homenajeado de hoy en la Hermandad, corazón y representación casi a la perfección de Nuestro Padre Jesús Nazareno de las Torres.

Nosotros los jóvenes, no somos ni mucho menos los más indicados para evocar las múltiples virtudes cofrades de Pepe «El Perdío», pero ponemos a los pies del Nazareno nuestro homenaje a quien tanto lo quiso, que no se concebían el uno sin el otro.

Jose Navarro Palomo nació en 1886; desde muy joven fue el encargado de mútiples tareas en la Hermandad; limpieza, almacenes, reparto de túnicas, cobrador…, las mil y una tareas que ocupaban casi todas las horas de su Cuaresma, se veían culminadas cuando cada Jueves Santo recorría las calles del pueblo tocando su trompeta: era la llamada para la procesión de Nuestro Padre.

La humildad de sus orígenes y la sencillez de su espíritu hizo que Nuestro Padre lo mirara con sus mejores ojos, salvando su vida en las persecuciones que sufriera durante la guerra civil por el único motivo de seguir amando hasta el límite a su Cristo de las Torres.

En la vida particular fue un poco de todo: Hortelano, verdeador, encalador, podador de parras, etc… Cantaba primorosamente las saetas que nacieron en Alora y casi se fueron a la tumba con él.

Cuando llegaba la Semana Santa de 1974, concretamente el 4 de marzo, se fue definitivamente con Nuestro Padre gozando para siempre de la eterna Semana Santa celestial.

Reproducimos seguidamente el homenaje que nuestro Hermano Mayor Francisco García Morales tributaba a Pepe «El Perdío» en la revista «Semana Santa 1947».

La trompeta del «PERDÍO» se ha «perdío»

AI «Perdío» no hay un «perote» que no lo conozca. Es una buena persona, ya de edad, bajito, su profesión es pintor de brocha gorda, con ribetes de artista, verdadero maestro en su oficio, se llama José Navarro Palomo, y es una institución en las Cofradías Aloreñas.

Cuando se aproxima la Semana de Pasión, el «Perdio» se pierde: Ya para él no existe nada que no sea hablar de procesiones, de santos, de adornos de tronos, de nazarenos y de cirios.

Desde hace mucho tiempo, la misión encomendada al «Perdio» era caminar al lado del guión en los desfiles procesionales, y hacer sonar su magnífica trompeta, en cuyos sones se recreaba como si improvisase un trozo definitivo de su música excelente, dedicada a la Semana Santa Aloreña, y a cuyo instrumento cuidaba como a la prenda más querida.

Antes de la procesión, por todas las calles del pueblo sonaba la trompeta del «Perdío» llamando a los hermanos, anunciando la salida; y al final de cada jornada se veia al «Perdío», invariablemente, en una de las tabernas del pueblo, con la trompeta debajo del brazo, con dos o tres vasos de vino de más, la túnica revuelta por dentro y por fuera, el capirotetorcido, lleno de entusiasmo, canturreándose saeta tras saeta (el «Perdío» sabe cantar), al estilo del lugar, que tenían un sabor inconfundible; y al finalizar cada saeta, daba un trompetazo, y la trompeta sonaba, en aquella avanzada hora y en aquel ambiente, como si también ella estuviese borracha de vino y de entusiasmo.

Pero… la trompeta del «Perdío» se ha «perdío». En julio de 1936 la hicieron desaparecer Y aquí tenemos al «Perdío» consternado, triste, mohíno; y sobre todo, en tiempo de Semana Santa añora la trompeta y siente, como si gallego fuese, una terrible morriña.

Es necesario, se impone, dotar al «Perdío» de una trompeta, para que, como a aquella, la toque y suene vibrante llenando los aires del pueblo en los días de Semana Santa, con su eco largo, profundo, como un suspiro, como un lamento, como un llanto y también como un recuerdo a todos los que se fueron definitivamente y que viven y vivirán siempre en nuestras memorias y en nuestros corazones.

Francisco García Morales

Revista Nazareno de las Torres, año 1994

Un fiel hermano de Nuestro Padre Jesús Nazareno

En la década de los 50, nacía en Alora la revista » AFAN». En marzo de 1959 publicaba la siguiente entrevista al «Perdío», realizada por Francisco Adrián García Morales

Días antes de la Semana Santa le hicimos algunas preguntas a uno de los más antiguos hermanos de la Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno, José Palomo. Nos costó encontrarlo, pero al fin le vemos, con unas túnicas bajo el brazo, y procedemos a entrevistarlo.

– ¿Cuántos años lleva en la Hermandad?

Se quita la gorra -no del todo- y se rasca un poco la cabeza, ayudándose con esta operación a hacer memoria.

– Entré con 19 años, y tengo 74, así es que son 55 años.

– A quién sustituyó?

-A uno llamado Canuto.

– ¿Cuál es su trabajo en la Hermandad?

-Cuidar del almacén, de la cera, de las túnicas y demás enseres de la Cofradía. Aunque la pregunta sea indiscreta, ¿cuánto cobra cada año? -Lo que quieran darme.

-Cuál de las imágenes le gusta más, las antiguas o las modernas?

-Lo mismo, porque a mí lo que me gusta es la Hermandad. Lo dice tan convencido que borra cualquier duda de nuestra parte.

-Se ha hablado mucho de su famosa trompeta y quisiéramos nos dijese algo de ella.

-Cuando yo entré en la Hermandad, ya sabía tocarla. Durante la guerra se perdió, me trajeron otra, que creo es igual a la antigua y que fue adquirida, según tengo entendido, en el Rastro de Madrid

– ¿Es cierto que una Semana Santa de hace algún tiempo le buscaron por to das partes y usted, haciendo honor a su apodo, no apareció por ningún sitio, encontrándole luego en el arca de las túnicas un poco alegre?

Pepe sonríe pícaramente y responde: Antiguamente se perdía uno, pero ya es demasiado viejo para eso. En este punto nos alejamos de nuestro amigo, que sigue su tarea en los preparativos de la Semana Mayor. Que Dios le conceda aún muchos años de poderlo hacer.

Paco Adrián

Revista Nazareno de las Torres, año 1994

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