Efemérides.- Fallecimiento de Tomás García Zamudio

01/09/2020

El año que más agua trajo a nuestros campos nos deparaba un final con alguna que otra sorpresa, más o menos esperaba. Las leyes de la vida se llevaron a Tomás García Zamudio; buena gente que derrochó simpatía y saber estar en todos los avatares de su larga vida.

En la foto aparecen Tomás y su hermano pequeño Pedro luciendo túnicas nazarenas propias de los años veinte del pasado siglo. Casi con seguridad, la imagen tomada en algún escalón de la calle Santa Ana puede ser la foto de nazareno más antigua de las que posee nuestro archivo.

Tomás y su hermano crecieron a la luz de su tía Dolores García que cumplió con amorosa perfección el papel de madre tras quedar huérfanos en el alumbramiento de Pedro. Como las desgracias nunca vienen solas, poco tiempo después fueron víctimas de otra tragedia: su padre -médico ejemplar- arrollado por un tren cuando de madrugada acudía con su caballo atender a un paciente moribundo.

Sin embargo, los que conocimos a Tomás, jamás notamos cualquier amargor en su carácter propio de una infancia difícil. Todo lo contrario, su jovialidad se transmitía a cualquiera que le reclamará alguna conversación donde EI Lugá, y Nuestro Padre ocuparon un lugar privilegiado. Sus visitas a las fincas de Canca o El Cerro llenaban de gasolina un inagotable depósito durante el cuarto de siglo que tuve el honor de compartir con él.

Su vivir apasionado y su devoción por el deporte le propiciaron no aparentar jamás su edad real. No era hombre de medias tintas, faceta que le ayudó a superar como un jabato contrariedades tan complicadas como la pérdida de su hijo Javier o la muerte en combate de su único hermano con quien compartía puesto en el frente.

De alguna forma, sus continuos elogios a quien escribe sirvieron para fortalecer esta revista en sus orígenes, por ello guardo siempre en mi corazón un recuerdo agradecido por el entusiasmo manifiesto ante cualquier acontecimiento relacionado con mi vida y milagros.

Curiosidades de la providencia han querido que su baja en la Hermandad fuera ocupada tres días después por el alta de mi hijo Leandro. Que Nuestro Padre lo cuide y lo proteja igual que hizo con Tomás.

Francisco Lucas Carrasco Bootello

Revista Nazareno de las Torres, año 2009

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