Efemérides.- Primera visita a Álora de Don Jesús Catalá, nuevo Obispo diocesano

31/08/2020

Cuando el 13 de diciembre pasado tomó posesión don Jesús Catalá en la Catedral como el nuevo obispo de Málaga, no dijo textualmente esta frase, aunque la dio a entender al describir su misión de santificar, enseñar y regirlas doscientas cincuenta y una parroquias que cuentan los dieciséis arciprestazgos de nuestra diócesis. A mí la impresión que me causó fue que él no llegaba con miedo, y al mismo tiempo. con una decidida actitud, nos transmitía el mensaje que Juan Pablo II repetía en múltiples ocasiones, al recordar aquellas palabras de Cristo dando ánimo a una comunidad que se iniciaba y no llegaba a entenderle bien a pesar de su presencia personal «Animo, soy Yo, no tengáis miedo». Lo que, sí manifestó directamente desde el primer momento relacionado con las Cofradías y Hermandades, fue «A las familias, asociaciones, hermandades y cofradías, vivid la fe en Jesucristo iluminando y transformando las realidades temporales». Y cuando ofreció su primera rueda de prensa a los medios de comunicación, tras la toma de posesión, refiriéndose también a las Hermandades. comentó: “La religiosidad popular es una expresión muy importante de la fe de nuestro pueblo». pidiéndole a los cofrades «que sean buenos cristianos» Llega con la disposición de entablar un diálogo abierto y sincero con los responsables de las Cofradías, matizando que «así, estoy seguro, trabajaremos juntos con ilusión y fraternidad».

Desde el inicio del cristianismo en Álora siempre la iglesia local ha estado íntimamente comprometida con la jerarquía, destacando en ser una de las comunidades más decididas en proclamar la verdad. Partimos desde la fundación de nuestra iglesia local que, al parecer fue por san Hisiquio, unos de los discípulos de Santiago, según refiere el Padre Croissel en el Año Cristiano. Ya fuese Hisiquio o Hesichio, uno de los siete Varones Apostólicos con sede episcopal en Cazorla -los otros seis fueron Torcuato en Guadix, Indalecio en Almería, Segundo en Abla Ctesifonte en Berja, Cecilio en Elvira y Eufrasio en Andújar-lo cierto es que pronto destaca la iglesia local de Álora con la presencia de nuestro presbítero Ianuarius en el Conalio Nacional de Elvira sobre el año 305. Me gusta llamarlo Nacional y no de la Bética como generalmente es conocido porque en el mismo intervinieron, entre otros, los obispos Liberius de Mérida, Valerius de Zaragoza, Decentius de León, Melantius de Toledo o los presbíteros Liberalis de Lorca y Eutiches de Cartagena.

El pueblo cristiano de Álora, es decir, la iglesia perota, siempre ha mantenido unos vínculos muy estrechos con sus obispos y ha colaborado desde todos los ámbitos con ellos por motivos que, a veces, no han sido meramente religiosos, como lo atestiguan las iniciativas culturales para formar a todas las personas. E incluso de entre sus feligreses ha salido un obispo Es bueno recordar a nuestro paisano Antonio de Biedma Chaves, que profesó en la orden de los Predicadores, luego fue Obispo Coadjutor en Almería en tiempos de Portocarrero y a la muerte de este, Obispo de Almería haciendo el número diez en la cronología de esa ciudad.

Fray Antonio de Biedma Chaves nació en Álora el 29 de agosto de 1577, fue hijo de Antón de Biedma, alcalde de esta Villa, el que se distinguió como capitán luchando contra los moriscos en las batallas de los Arroyos Bujía y Morales. Al profesar como dominico cambió su nombre de García por el de Antonio, fue Colegial de San Gregorio de Valladolid jefe de estudios del Colegio Mayor de san Pablo de Sevilla y profesor de Teología en la Universidad de Alcalá. Gregorio XV le nombró en 1623 obispo titular de Petra y auxiliar de don Francisco de Mendoza, obispo de Sigüenza y Felipe IV lo presentó en 1629 como coadjutor para auxiliar al de Almería con derecho a sucesión. Tomó posesión a la muerte de Portocarrero el 26 de abril de 1631 y murió el 9 de junio de ese año en extrema pobreza tras haber repartido todos sus bienes entre los pobres almerienses.

Uno de los obispos de Málaga que influyó positivamente colaborando a lo largo del siglo XVII en la edificación de la actual Parroquia de la Encarnación de Álora fue Fray Alonso de Santo Tomás. Recordemos que en la visita pastoral que hizo a Álora en febrero de 1680, viendo que la techumbre de la parte habilitada como iglesia que se estaba construyendo sin medios económicos se había derrumbado con el terremoto, alentó al párroco don Ciriaco Pérez Barrientos a completar el edificio, y donó para las obras los productos que le correspondían, tanto por la parte decimal como por la de maravedis.

Otra En Álora tuvo lugar en 1959 el inicio de una campaña provincial de alfabetización cuya prueba de ensayo se realizaron en nuestro pueblo. En efecto, en mayo de ese año, comenzó en la Casa de la Cultura un ciclo donde estuvieron presente, entre otros, el presidente de la Diputación don José Márquez Iñiguez en representación del Gobernador Civil, el concejal delegado de Cultura de Málaga don Diego Vázquez Otero, el Inspector Jefe de Primera Enseñanza don Cecilio Teruel Montoya y el autor del método foto silábico don Antonio Palau. Pero el verdadero percusor de esa campaña había sido nuestro obispo don Ángel Herrera Oria que había comenzado con sus Escuelas Rurales a borrar una leyenda, no carente de fundamentos, donde figurábamos encabezan do una de las provincias españolas en las que se daban el mayor número de analfabetos. Las maestras y maestros rurales llevaron su inquietud apostólica y cultural con sus trabajos pedagógicos y religiosos a erradicar el analfabetismo en nuestros campos.

Como colofón a estas actuaciones tiene lugar la visita de don Ángel Herrera el 8 de marzo de 1960 a nuestro pueblo donde se constituye el Patronato Virgen de Flores. «No os podéis figurar -dijo- la alegría que siento en mi alma al encontrarme otra vez en el pueblo de Álora Yo he presenciado en Álora algunos actos religiosos extraordinarios, como el final de la gran misión del año 47″…»No sabéis lo que es tener a una Virgen protectora de una comarca y Álora está bajo las alas protectoras de la Virgen de Flores!…»Pero, ¿qué flores vamos a poner delante de María Santísima?…»Podéis ponerlas que queráis de orden material y bienestar. Pero son otras las que agradece la Virgen de Flores, son las lámparas que van a arder en las almas en gracia, las almas santas que van a estar viviendo en comunidad en este Santuario. Las almas de las maestras que estarán educando a los niños… No digamos del profundo calado social de las homilías de este obispo en la Catedral, en misa de una los domingos.

Las relaciones con nuestro último obispo don Antonio Dorado, para no ir citando una lista inacabada con otros muchos que han colaborado con nuestra iglesia local, fueron siempre excelentes. Yo puedo dar fe porque tuve con él un contacto directo a lo largo de 1999, cuando fui designado por el Ayuntamiento de Álora, coordinador de las actividades y publicaciones con la colaboración de Hermandades, Cofradías, asociaciones y colectivos de esta localidad de mi pueblo, para celebrar el Tercer Centenario de la Iglesia Parroquial de la Encarnación, y lo primero que hice fue, informarle a don Antonio, quien me dio toda clase de facilidades para desempeñar esta labor Me prometió su presencia en Álora y así lo realizó presidiendo la Eucaristía de la clausura, concelebrando con el párroco don Manuel Larrubia, el vicario don Francisco Sánchez Núñez y diecisiete sacerdotes más, nacidos en Álora o que desarrollaron aquí sus tareas pastorales.

El pasado quince de febrero realizó don Jesús Catalá su primera visita a nuestro pueblo para seguir preparando los Caminos del Señor. Ha sido su primer contacto con la iglesia local Dios, que no nos ha dado un espíritu cobarde-escribe san Pablo., sino un espíritu de energía, amor y buen juicio, nos anima a que no nos avergoncemos de dar testimonio de El -le dice a Timoteo y tomemos parte en los duros trabajos del Evangelio. La iglesia local de Álora debe caminar sin miedo, no tengáis miedo, porque Dios nos espera, como dice el libro del Apocalipsis, a que le abramos el corazón.

Felipe García Sánchez

Revista Nazareno de las Torres, año 2009

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