Efemérides.- Restauración de Jesús Atado a la Columna por Quibla Restaura

18/08/2020

La intervención sobre una imagen de culto, venerada, respetada y cuidada por un amplio número de fieles, supone siempre un “estilo” específico de actuación desde el momento en que debe asumirse que no se trata sólo de un objeto con carácter histórico o artístico, sino un elemento de culto cuyo aspecto exterior acompaña el valor iconográfico del mismo y su indudable factor emotivo.

Por lo tanto, la, en otras ocasiones muy recomendable, intervención conservadora de tipo museográfico o arqueológico queda en estos casos, decantándose por una actuación restauradora que potencie los valores estéticos al mismo tiempo que palia los problemas estructurales y daños mecánicos.

Tal es el caso del “Cristo atado a la Columna” que se venera en la iglesia parroquial de la Encarnación de Álora, sobre el cual se realizaron en su día los estudios previos donde se definen sus características estéticas y estructurales, su actual estado de conservación y las causas de degradación que han influido en el mismo, proponiéndose las intervenciones más coherentes encaminadas tanto a la restauración de los daños observados como a la recuperación de los sistemas originales, fortaleciéndolos.

La imagen que nos ocupa presenta la iconografía clásica de Jesús en el momento de la flagelación, levemente encorvado y con las manos atadas y sujetas a la columna que ocupa su espacio a su izquierda. Las piernas mantienen un giro y un apoyo diferenciado que le confieren cierto sentido del escorzo. Esta postura y la posición de piernas y brazos van a ser puntos de estudio fundamentales para comprender los problemas de fijaciones, fracturas y debilidad en la estructura que se observa en todo el conjunto, así como el sistema de apoyo y anclaje de la talla hacia la peana, demasiado débil para la sujeción de la misma y más si se pretende someterla a los movimientos habituales de una procesión.

El conjunto, realizado por Prados López hacia 1944 en madera de conífera mediante un placado simple por encolado de piezas y añadido supletorio de piernas, brazos y manos, presenta en la actualidad un muy irregular estado de conservación, cuyas principales características pueden definirse en:

  • Fisuras de separación en las zonas de unión de tablas a causa de los movimientos propios de la madera (higroscopicidad).
  • Roturas de dedos de las manos con pérdida de policromía en los bordes de las fracturas.
  • Fisuras horizontales y verticales en el paño de pureza, con rotundas separaciones con respecto a la talla.
  • Afianzamiento y reparaciones mediante la incorporación de clavos y tornillos que quedan a la vista y atraviesan grandes volúmenes, en el caso de los pies, por ejemplo, se han clavado desde el empeine hasta la zona inferior (tacón de apoyo). Este mismo sistema se ha empleado para sujetar los brazos en las fracturas y uniones de las partes cercanas al hombro.
  • Importantes movimientos laterales debido a la escasa sujeción entre la figura y su peana, traduciéndose en una importante inestabilidad.
  • Falta de adherencia del estuco o capa de preparación hacia el soporte, que se traducen en quebraduras y ampollas.
  • Lagunas en la capa de policromía en las zonas donde ha habido una incidencia de origen mecánico o craquela duras. Importante depósito de suciedad (polvo incrustado, humo, restos orgánicos, etc.) sobre toda la superficie. Barniz aplicado en capa gruesa, muy oxidado y envejecido, prestando una tonalidad ocre oscura a la policromía original, observable especialmente en la columna.

La intervención propuesta para recuperar la imagen en su mayor valor tiene un proceso complejo que se acomete a través de las siguientes fases:

  • Documentación fotográfica del conjunto bajo luz normal, rasante, macrofotografías y luz ultravioleta.
  • Limpieza mecánica de depósitos y suciedad superficial. Sentado de color de las ampollas y levantamientos de la policromía y capa de preparación a fin de fijarlas nuevamente y evitar pérdidas de materia original.
  • Eliminación de barnices oxidados y repintes.
  • Tratamiento fungicida e insecticida preventivo.
  • Fijación de las piezas separadas o fisuradas mediante pernos de madera encolada y llaves en cola de milano.
  • Sellado de grietas y fisuras.
  • Reposición de los dedos desprendidos.
  • Intervención sobre la peana, fortaleciéndola tanto a nivel constructivo como en los puntos de sujeción de la talla.
  • Estucado de lagunas pictóricas y en zonas de restitución volumétrica.
  • Reintegración del color en las zonas dañadas a fin de devolver la continuidad óptica y estética al conjunto.
  • Barnizado de protección pulverizado.

Asimismo, se van a acometer trabajos paralelos como son la inhibición química de los óxidos de todos los anclajes del conjunto y proponer soluciones para el dado que corona la columna que, si bien su presencia parece necesaria como punto de apoyo de las manos, por otro lado, supone un elemento que impide la completa visualización de aquellas.

Los trabajos de restauración tendrán una duración de dos meses y se terminarán con la elaboración de un informe final donde se especifiquen los tratamientos realizados y se acompañe con la documentación fotográfica pertinente de todo el proceso.

Revista Nazareno de las Torres, año 2004

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