Efemérides.- Visita de la Virgen de Flores a Nuestra Casa Hermandad

12/09/2009

El ocho de septiembre del dos mil diez fue descubierta una placa conmemorativa en recuerdo de que nuestra Casa Hermandad tuvo el honor de alojar y ser visitada por la Santísima Virgen de Flores en la noche del doce al trece de septiembre del dos mil nueve con motivo de la Romería a su Santuario.

Todavía quedaba algo lejos la fecha de la Romería de Nuestra Señora de Flores, pero en el seno de la Junta de gobierno ya nos planteábamos el problema de la subida de la calle Atrás con la carreta -los dos años anteriores, el Niño de la Virgen había sufrido daños en ese corto trayecto- Ya se sabe que el tiempo pasa y como decimos los cofrades: la fecha se nos echa encima sin darnos cuenta, por ello había que resolver ese problema lo antes posible.

Tras varias reuniones, las cuales hicimos extensibles a todo el pueblo, aunque sin mucho éxito, se decidió que la Virgen de Flores saldría este año desde la calle La Parra, como antaño lo había hecho durante mucho tiempo.

Esta decisión a priori suscitó quejas y malestar entre los vecinos de la Plaza Baja, pero como hablando se entiende la gente, explicamos a todos los que nos transmitieron su disconformidad con la decisión las causas de ese cambio de lugar de salida, razonando los motivos que nos movieron a ello y, he de decir que todos los vecinos fueron muy comprensivos.

Teníamos el lugar de salida, pero se nos planteaban nuevos problemas: cómo trasladar a la Virgen y sobre todo el más delicado… dónde dormiría nuestra Señora si se decidía subirla la tarde anterior.

En la última reunión que convocamos, con este punto en el orden del día y tras multitud de ideas y propuestas de los hermanos presentes, nuestro vocal del Consejo General y Hermano mayor de Jesús, puso a total disposición la Casa Hermandad del Nazareno. La idea de que la Virgen de Flores pernoctara allí fue aprobada por unanimidad.

Fotografías: A.J.Fernández y P.L.Carrasco

Tan sólo nos quedaba un asunto por resolver: no podíamos traernos a la Virgen en un coche sin más, había que hacer algo más solemne para que la Patrona se despidiera de la Plaza Baja, para que su partida desde la Parroquia de la Encarnación no fuera tan seca. Para ello don Francisco Sánchez propuso trasladar a la Virgen desde la Iglesia hasta la Casa Hermandad en una pequeña procesión. Todo estaba resuelto y tan sólo nos quedaba esperar.

Pasaron los días de la Novena y Procesión, la carreta estaba ya en Alora, la habían traído las vacas desde Flores en una especie de ensayo general del gran día. Nuestro sin par Juanito había preparado un improvisado altar para colocar a la Virgen cuando llegara, Manolo y Paco el coco tenían las herramientas listas y cuatro músicos de la Banda Municipal – José Carlos Gil Torres, Manuel Caro Juárez, Silvia Cordero Vergara y María del Mar Guerrero Ruiz-se habían ofrecido voluntarios para formar una pequeña capilla musical que acompañara a la Virgen hasta la Fuente Arriba.

Tras la Misa de la tarde del sábado, los cuatro portadores – Juan Miguel Torres Varona, Miguel Ángel Hidalgo Morillas, Jorge Miranda Reyes y el que suscribe-, nerviosos a los pies del Altar Mayor, nerviosos sí, porque estábamos a punto de escribir un pequeño párrafo en la historia cofrade perota. Dimos el paso y levantamos las pequeñas andas de la Señora.

Los asistentes a la misa esperaron al pequeño trono, unos dentro del propio templo y otros en la puerta del panteón. La procesión salió por allí para rodear toda la plaza y subir después por la calle Atrás. Las bonitas piezas interpretadas por los músicos ayudaron como siempre a los hombres de trono a superar las cuestas y con los sones de «Flor de las Flores” la Virgen entraba en la Fuente Arriba y la rodeaba. Algunos miembros de la Junta de Gobierno de Jesús salieron a la plaza a recibir a la Virgen con el guion de la Archicofradía y la escoltaron hasta la puerta de la Casa Hermandad en la que esperaban más directivos que hicieron sonar las campanillas de las filas cuando la improvisada procesión llegó al final de su recorrido.

Ya estaba allí. Una vez colocada en el Altar que se le hizo, muchos fueron los que quisieron fotografiarse con Ella para tener un recuerdo de aquel insólito hecho, la Patrona de Álora en la Casa Hermandad de Jesús.

Se decidió que las luces permanecieran encendidas y los postigos de la ventana abiertos hasta la madrugada para que todos cuantos pasaran pudieran admirarla.

A la mañana siguiente el mismo trasiego de siempre, los habituales y los nuevos jóvenes que querían ayudar en lo que fuera y este año era necesario porque el paseo desde casa de Lina era mayor; uno que venía con un jarrón, otro que aparecía cargado de ramas del árbol de Dolorcita para adornar las ruedas, otro que buscaba la llave inglesa para asegurar los tornillos, y así un sinfín de personas, una pequeña marabunta alrededor de la Virgen de Flores que, a eso de las 9 de la mañana abandonaba la Casa Hermandad en las manos de Paco Estrada y en las de un servidor para ser entronizada en su carreta y emprender de nuevo viaje hasta Flores, en una Romería sin percance alguno. La misma Romería de siempre y a la vez una Romería diferente.

Antonio Morillas Lería

Revista Nazareno de las Torres, año 2010

Cerámica que se ubica en la Antigua Casa Hermandad con motivo de la Virgen de Flores a Nuestra Casa Hermandad.
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