Efemérides.- Fallecimiento de Andrés Borrego Millán

17/06/2019

En la madrugada del 17 de junio del 2019 falleció nuestro hermano Andrés Borrego Millán, a los 66 años, hermano unido a nuestra Archicofradía durante muchos años y en diferentes secciones.

“Unos años más tarde, mi ejemplo en la vida, mi padre, me llevó creo que a la primera y única procesión a la que me ha llevado en mi vida: la del Sepulcro. Cuando la procesión llegaba a la Plaza Baja se ponía mi padre con Andrés Borrego al final de la calle Benito Suárez con una caja de cartón para que los penitentes dejaran las velas”. Esto lo escribí cuando tuve el honor de presentar esta revista que hoy tienen entre sus manos. Ese día me definí como un archicofrade del Sepulcro. Por tanto, lo primero que tengo que hacer aquí es darte las gracias, querido Andrés Borrego, porque gracias a ti también yo soy del Sepulcro, una de las banderas que saco de vez en cuando para presumir de lo mío.

Andrés Borrego Millán fue un archicofrade de los que cada vez quedan menos. Siempre estuvo ahí, en sus cosas, en sus labores de la Hermandad, y eran sus labores porque las asumía como propias. No había comida en la que él no estuviera presente, trabajando, porque esos momentos también son hermandad, que ayudan a fortalecer la convivencia entre hermanos.

De hecho, Andrés fue uno de los precursores de la comida del Sábado de Gloria en la casa de Paco Chorreones en la Vega Redonda. Puedo decir sin miedo a equivocarme que Andrés tenía las llaves ese día. Él sabía que aquella era una de sus misiones. Ahora ya descansa con otra alma máter de esa jornada de convivencia, Paco Bernabé.

Andrés también era omnipresente en la trastienda del chiringuito de la feria de nuestra hermandad. Lo que hiciera falta, ahí estaba él. Siempre.

Por supuesto, formó parte de la Junta de Gobierno de esta hermandad, destacando en sus labores de secretaría a finales de los años 80 y principio de los 90. Más tarde, Andrés Borrego pasó a formar parte del Consejo General.

Pero más allá de comidas, el nombre de Andrés Borrego está escrito con letras de oro en la Archicofradía porque fue uno de los alumnos del Instituto Las Flores que sacaron a la calle por primera vez al Cristo Crucificado para convertirlo en el Cristo de los Estudiantes. Fue en el año 1972. Y ahí estuvo en la Semana Santa de 2016 cuando ese grupo de alumnos, ahora amigos que se siguen reuniendo cada año por Navidad, acompañaron al Cristo de los Estudiantes para conmemorar el 70 aniversario de su llegada a Álora. Todo esto lo hacía Andrés en silencio, sin hacer ruido.

Su amor por la Archicofradía se lo transmitió a su sobrino José, que es hoy uno de los portadores más veteranos de Jesús Nazareno de las Torres.

Empleado del Ayuntamiento y gran aficionado del Club Deportivo Álora (gracias por transmitirme esto también a mí, querido Andrés), Andrés Borrego subió a los cielos para estar junto a Nuestro Padre el pasado 17 de junio de 2019. Tenía 66 años.

Andrés, querido Andrés, los que te queremos nos quedamos con mucha pena, pero ya sabemos que estás en el sitio que te ganaste, por tu bonhomía, sin una mala palabra nunca. Ese sitio no es otro que al lado del Señor y en la Historia de tu querida Archicofradía, con tu amigo Antonio Lobato. Andrés, por cierto, cuando estoy escribiendo estas líneas, tu equipo, la Real Sociedad, acaba de ganarle 3-0 al Alavés y se ha puesto el segundo en la Liga. Casi como tú, y digo casi porque tú estabas siempre el primero.

Andrés, querido Andrés, ¡galán, galán!, un beso muy fuerte de tus hermanos archicofrades, y Descansa en Paz.

Antonio Javier Trujillo Sánchez

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