Efemérides.- Fallecimiento de Joaquín Segura Vila

21/06/2019

Joaquín nos dejó una tarde de junio, en silencio, en paz, como tenía por costumbre él no era de hablar mucho, más bien nada. Era más de hacer, pero hacer sin que nadie se enterara. Si había que hacer las cosas se hacían y punto. Nunca alardeó de lo que sabía, que era mucho, de lo que hacía, que también era mucho o de lo que sentía, que era todo.

Os puedo asegurar que llevaba el lema de la Hermandad grabado a fuego en el alma.
Estoy segura que convertirse en protagonista involuntario de la revista “Nazareno de las Torres” en sus treinta aniversario no entraba en sus planes, pero sí es la vida, así es la muerte, la vio crecer y hacerse mayor y como es ley de vida ella lo ha visto marcharse con todos los que una vez formaron parte de esta Casa.

Joaquín se fue despidiendo de su Hermandad poco a poco. Hizo unas maravillosas fotos en la última Semana Santa de su vida, y cuando el Viernes Santo se quitó la túnica, la miró y la dobló sabiendo que no volvería a llevarla nunca más en esta vida. Cuando murió, alguien me preguntó por qué no le había puesto su túnica. La verdad es que no quería quedarme sin ella, porque cuando la veo guardada en su cajón me recuerda a él, a su actitud ante las cruces que la vida cargó sobre su espalda, a lo que representaba para él vestirse de morado cada Jueves Santo, a como se le iluminaban los ojos cuando veía a su querido Cristo Crucificado.

Quizás, más adelante, esa túnica vuelva un día a la calle, a proclamar ante el mundo que, en realidad, no somos nada, que aunque la realidad nos sobrepase y nos supere, hay alguien por
encima de todos que nos cuida y nos protege. Que no merece la pena afanarse en lo imposible, que en nuestro entorno hay tareas de sobre para llevar a cabo.

Esa túnica me recuerda al amor incondicional a un Dios que siempre estuvo con él y para él, aún cuando los demás nos resistíamos a verlo. Sus órdenes, el símbolo de la humildad por excelencia en un nazareno, los lleva su amigo del alma porque su hija y yo pensamos que le habría encantado que así fuera. Y su medalla saldrá el Viernes Santo en el cuello de su primo del alma porque no se me ocurre mejor lugar que ese.

Somos muchos los que le queremos y recordamos y si pudiéramos preguntarle cómo se siente junto a Nuestro Padre en el Cielo, me juego el cuello a que contestaría como siempre lo hacía: en la boca su eterna sonrisa, se encogería de hombros y diría: “estoy bien”.

El día 21 de junio del año 2014, falleció  Joaquín Segura Vila.

Antonia Mari  Luque Rivas

Revista Nazareno de las Torres, año 2015.

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