Efemérides.- Fallecimiento de José Vázquez García (Marreyes)

21/03/2019

Me dispongo a escribir unas líneas acerca de un hombre bueno, de nuestro hermano en Jesús, José Vázquez García, en adelante, Pepe, Marreye, Marreye o Manreye.

Lo primero que quiero expresar es mi petición de disculpa a Pepe, a su esposa, a sus hijos y a todos los hermanos que podáis sentiros defraudados por este escrito. Son muy cualificadas las personas que normalmente escriben en nuestra revista y del bueno de Marreye escribo yo, mereciendo él que escribiera el mejor articulista.

En alguna ocasión un Hermano Mayor de la Cofradía me dijo que mi gran fallo era que no era poeta, esto lo decía por el aprecio que me tiene porque en realidad tenía que haber dicho que ni prosa ni poesía.

Cuando pienso que decir de Marreye, me doy cuenta que era el hermano que siempre esta contigo, y ha sido una constante en mi vida en la Archicofradía, en los momentos más importantes que he vivido en la Hermandad. siempre aparecia Marreye y es por ello por lo que quiero darle las gracias.

Gracias Pepe en mi nombre y en nombre de muchos hermanos que al llegar a la adolescencia decidimos crecer bajo el varal del Trono de Nuestro Padre.

Mi generación, cuando decidía dar el paso a llevar el trono debía empezar por el Viernes Santo. “El Jueves Santo, el trono pesa mucho y lo llevan hombres, los niños, el viernes, que pesa menos…” No era fácil, sólo 16 eran los que podían llevarlo, la forma de poder ocupar uno de los 16 puestos era quedarnos toda la noche en la Iglesia. Esto fue así durante años, hasta que los Juanes (Zurrapa, Corta y Confi) empezaron a poner orden entre los hombres de trono del Viernes Santo.

Recuerdo mi primer año, mi puesto, el B2, detrás de Chelu, y de pronto:

– ¡Ya está aquí!
– ¿Quien?
– Ese hombre, el que trae el martillo.
– ¿Quien?
– Chiquillo, aquel, Marreye.
– ¡Marreye!, vamos a salir ya – le dijo uno de los hombres de trono más mayores
– No, a las diez
– Marreye, vamos a salir ya que después vienen las bullas -le comento otro un poco después.
– ¡Que no!, que se sale a las diez.
– Niño, ¡ve tu!

– Buenos días, los paracaidistas están en la plaza, estamos todos. Podemos salir ya, y subir despacito para que despues no vengan las prisas de la Despedía.

Por primera vez en mi vida oí la sentencia que Marreye me diría tantas veces a lo largo de mi vida: “¡Y un tonto desto!” Gracias Marreye, por estar disponible cuando algunos de aquellos jóvenes nos hacíamos mayores y pasamos a formar parte de la Junta de Gobierno de nuestra Hermandad.

Cuando recibimos el primer encargo importante de parte del Hermano Mayor, en mi caso, presidir la Comisión organizadora de los Actos Conmemorativos del 350 Aniversario de nuestra Hermandad. No teníamos ni idea de que podíamos hacer, nunca se había hecho nada parecido ni en la Hermandad ni en nuestro pueblo.

Resumiré aquellos actos en 3 hechos.
1. El cartel copiado de uno de nuestra Cofradía hermana Fusionadas de Málaga, obra de Cristóbal Lobato, aunque yo se lo adjudico a su hijo Antonio Lobato Salas. A Cristóbal seguro que le gustara la licencia que me estoy tomando.
2. El primer libro de la historia de la Hermandad, obra de Regino Bootello Miralles.
3. La salida extraordinaria del mes de Noviembre donde participamos todos, pero yo, quiero recordar a Joaquín Segura Vila. Salida Extraordinaria… que cursilería, “Redrojá”, por fin Álora vivía “La Redrojá” de Frasquito Sardina.

Los tres os habéis partido de la risa al ver llegar a Marreye al cielo y seguro que vuestro comentario ha sido: “ya está aquí el de las quinientas pesetas”.

Todas las reuniones eran en el bar que Marreye abrió en la Calle Juan Naranjo, algunas maratonianas, otras brevísimas y al final:
– Marreye que te debo
– Quinientas pesetas
– Marreye, dime bien las cuentas, está bien que nos cobres 500 pesetas. pero algunas veces no tomamos casi nada y nos cobras lo mismo. ¡No puede ser!
– ¡Y un tonto desto!

Gracias Marreye, por estar ahí cuando un grupo de cofrades con criterios propios y distintas opiniones, al alcanzar la madurez deciden presentarse para dirigir la Archicofradía durante cuatro años.

Sin afán de protagonismo, con la intención de hacer hermandad y con la ilusión de introducir los cambios que creíamos necesarios para realizar correctamente nuestra idea de hermandad.

Pero el tiempo, las circunstancias, o Dios nos puso en nuestro sitio con las dificulta des del dia a dia, tratando de solucionar los problemas con humildad y de la mejor manera posible. Si se hundia una calle, “el peligro ya no existe” como decía Francisco Santos.

Si llovía el Viernes Santo “un milagro de la Virgen de las Ánimas que riega nuestros campos”.

Ante los problemas a los que no se encuentran fáciles soluciones, Fe, confianza ciega en Dios y como decía nuestra Santa, (Sierva de la Iglesia), la Señorita Laura “Dios Proveerá”.

Ante el temor de los cambios que queríamos introducir, existía en la calle una preocupación lógica. Fuimos convocados a una reunión por algunos hermanos veteranos para que aclaráramos algunas cosas.

Acudimos todos los que queríamos formar la próxima permanente y Marreye, ¿qué hacía allí Marreye?, ¿quien lo había llamado?, su única intervención fue para decir:
– He conocido a muchos hermanos mayores y a ninguno se le ha hecho esto, ¿pa qué hacéis esto con este muchacho?
Mi respuesta fue:
– Marreye, callate, deja hablar a todos, es bueno que se pregunte, que se quiera saber y que se vea que los posibles comentarios que hay en la calle no son ciertos.

¡ Y un tonto desto!
Gracias Marreye, a ti y a la Quica, por abrirme la puerta de vuestra casa cada vez que he llamado a ella.
Gracias Marreye, por enseñarme a ser paciente ante la enfermedad.
Gracias Marreye, por permitirme vivir contigo tu purgatorio en la tierra.
Gracias Marreye, por ofrecerme ese asiento en tu cama.
Gracias Marreye, por tu última sonrisa cuando en mi última visita, sentado en tu cama, en el móvil te enseñe un video de mi nieta.

Te voy a pedir un favor, no sueltes el martillo, sigue tocando la campana, toca fuerte que la oigamos todos, que los días de niebla en los que perdamos la visión del “faro de luz de las Torres”, como dice nuestro himno, tu campana nos guíe a reunirnos contigo en la vida eterna.

Gracias Marreye, por tu humildad porque “El que se ensalza será humillado y el que se humilla será ensalzado”.

José Vázquez García (Marreyes), falleció el día 21 de marzo de 2019.

 

Cristobal Morales Hidalgo

Revista Nazareno de las Torres, año 2020.

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