Efemérides.- Fallecimiento de Maria Hidalgo Bootello

06/01/2019

Doña Maria Hidalgo Bootello falleció el 6 de enero de 2020.

Pertenece a la Archicofradía desde su nacimiento, siempre ha mantenido una vinculación muy activa en distintas tareas de la vida de la Archicofradía. Tarea que ha mantenido siempre y que junto a su esposo, nuestro Hermano Mayor y siempre recordado Don Salvador Morales García (QEPD). Inculcó en sus hijos Cristóbal e Isabel su amor y dedicación a Nuestra Archicofradía así como en sus nietos.

Ocupó cargos de Vocal de Protocolo y formó parte del Consejo General y ha estado allí donde se le pidió.

Las puertas de su casa, nunca estuvieron cerradas al servicio de la Hermandad, ya fuera en Semana Santa o en las mañanas de montaje del altar del Corpus Christi.

En 1984 fue nombrada Camarera de Honor de Nuestro Padre Jesús Nazareno de las Torres y en el año 2006 el nombramiento de Dama Almogávar Paracaidista.

Sin lugar a duda fue una persona importante en nuestra Archicofradía y la mejor cualidad que tenía era su sencillez. Ahora ya goza de la presencia de Dios junto a su esposo Salvador y el próximo Jueves Santo formarán parte de la tribuna celestial que, junto a tantos hermanos nos alumbrarán con su cirio perpetuo, allá en el cielo.

 

No hay que dudar que en nuestra vida la “estrella” que nos debe guiar siempre es la Fe para tener el objetivo claro de nuestra misión en el Mundo: el Encuentro Espiritual con el Señor mientras peregrinamos por esta Tierra.

Pero es cierto que en todo momento hay que tener el corazón abierto a esa búsqueda constante de Cristo que nos invita a vivir un continuo “Adviento” a lo largo de nuestra historia para prepararnos a ese Nacimiento de Dios en nuestra vida.

Nuestro camino está lleno de incertidumbres y de cansancios, de aciertos y de proyectos realizados y cuando se vive profundamente todo desde la dimensión de la Fe sabes ofrecerle al Señor tus dudas, tus sufrimientos, tus logros y su Voluntad.

La vida te da la oportunidad de haber conocido a personas fieles y confiadas en la Divina Providencia que supieron enmarcar su propia existencia con este carisma. Sin duda alguna fue María Hidalgo Bootello una de las cristianas modélica que supo hacer de su vida una preparación al Encuentro definitivo con el Dios Creador que nos llama a permanecer en Él con el fin de Resucitar con Él. Ella hizo que su vida fuese puro reflejo del Santo Rosario en los distintos Misterios.

Cuando a María Hidalgo le llegaba la preocupación y la angustia por cualquier circunstancia semejante a las que pudiéramos atravesar cualquiera de nosotros, después de haberlo meditado con cierto desasosiego siempre decía “hágase en mí según tu Palabra”( 1º Misterio de Gozo), y disponible para encontrarse con los ancianos y enfermos que el Señor puso en su historia personal exclamó con su vida “Proclama mi Alma la grandeza del Señor”(2º Misterio de Gozo), porque el mismo Señor fue Aquél que le dio la fortaleza para conservar todo como la Virgen en su corazón (3º Misterio de Gozo) y ofrecer el ser purificada con las preocupaciones de la vida diaria (4º Misterio de Gozo) que supo en marcar con la lección magistral de Jesús, sabio y conocedor de sus sentimientos (5º Misterio de Gozo).

Cuando a María Hidalgo le llegaba la acaricia de una pequeña astilla de la Cruz diaria, como a cualquiera se nos puede incrustar por dificultades o sinsabores amargos (4º Misterio de Dolor), cuando la vida la flagelaba con punzantes momentos angustiosos (2º Misterio de Dolor), o la mente le torturaba con espinas trenzadas que le hacían vivir el recuerdo de antaño, siempre vivo (3º Misterio de Dolor), ella como Cristo en el Huerto de los Olivos decía “que se haga tu Voluntad y no la mía (1º Misterio de Dolor) y lógicamente “a tus Manos Señor encomiendo mi Espíritu” (5º Misterio de Dolor).

Cuando María Hidalgo vivió un acierto o logro, algún triunfo personal, por su dedicación y entrega a su familia o con aquellos que entraban por las puertas de su casa, como buena cristiana nunca buscó su gloria o su triunfo personal sino que se esforzó para que los demás se encontraran con la Gloria de Dios que significó tratar con una persona de fe viva (1º Misterio de Gloria), ascender en sus conversaciones hasta la dimensión misteriosa y elevada de un Dios celestial y cercano (2ºMisterio de Gloria), transmitir dones del Espíritu Santo como la fortaleza, la paciencia, el consejo o la piedad (3º Misterio de Gloria), siempre con la invocación a la Santísima Virgen María que compartía la maternidad con su propia madre, desconocida para ella (4º misterio de Gloria) y encumbrando su Figura no sólo en cualquier estampa o cuadro sino en el rosario que se contemplaba sobre su mesa camilla, como señal de que la Virgen era el eslabón para llegar al Cielo como Reina y Señora de todo lo creado (5ºMisterio de Gloria).

Los cinco Misterios luminosos de su vida corresponden a los distintos sacramentos que recibió en este itinerario hasta el Encuentro con el Señor: su propio “Bautismo” para ser hija de Dios, “las Bodas de Caná” dejándose bendecir por Dios en su matrimonio y por su familia, “el Anuncio del Reino de Dios” haciendo de su lectura espiritual su vida, “la Transfiguración” dejándose transformar por ese Dios que nos ama y perdona la fragilidad propia del ser humano y participando de “la Comunión Eucarística” como preámbulo de esa Unión con Él en el Cielo.

Su vida ha sido un auténtico itinerario espiritual, una preparación y un Adviento para alcanzar el Día de los Reyes Aquello hacia donde le guiaba la “Estrella de la Fe”: la Contemplación del Mismo Jesucristo.

Antonio Jesús Carrasco Bootello
Sacerdote y Acompañante Espiritual

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