Entrevista con Antonio González Berrocal «Sanguango»

19/08/2020

En una tarde de finales del mes de diciembre, del dos mil tres, nos acercamos a casa de Antonio González Berrocal, uno de los más antiguos portadores de trono de la despedía con Nuestro Padre Jesús Nazareno de las Torres, quien nos recibe con la alegría que acompaña a estas fiestas de Navidad.

Desde hace unos años la Hemiplejía que padece nuestro amigo le impide andar y hablar con soltura. Nuestra visita parece darle alas y sus ojos claros no cesan de iluminarse con las lágrimas que le renacen nostalgias de otros tiempos.

Antonio durante la entrevista

Antonio, ¿en qué año hiciste por primera vez la despedía? ¿Y cómo fue tu vinculación a la archicofradía?

Fue Pedro Bernabé, gran entusiasta y cofrade del Señor de las Torres, quien allá a mediados de los años cincuenta me animó a cumplir unos deseos que yo tenía, hacer la despedía con el Señor de las Torres.

¿Tienes antecedentes cofrades?

Mi padre fue portador del trono de Jesús de las Torres, antes de la Guerra Civil, recuerdo que tenía la horquilla para sostener el trono en las paradas en mi casa, antiguamente los tronos no tenían mesa.

¿Qué recuerdos tiene de la primera vez que hiciste la despedía?

Recuerdo que la primera vez que me arrodillé, con Nuestro Padre Jesús Nazareno de las Torres, fue en la plaza de la Fuente Arriba, porque ese año llovía y la gente, sabiendo que no se iba a celebrar en la Plaza Baja, quería que nos arrodilláramos allí y lo hicimos tres veces, yo llevaba unos zapatos nuevos y mi madre me trajo unas alpargatas para que no me resbalara.

El Viernes Santo desde el momento que los tronos entran en la Plaza Baja te invade una emoción difícil de describir, pues ya solo deseas meter el hombro en tu varal y subir al cielo con Él.

Dejamos que Antonio nos siga evocando sus recuerdos de la historia de nuestra Archicofradía.

En aquellos tiempos, Don Francisco García, Hermano Mayor de la cofradía, nos llevaba a Las Torres varios días antes de a despedía para que ensayáramos, subía en el trono a Salvador y Vicente Morales y el entonces mayordomo de ceremonia de la despedía de nuestra cofradía, Pepe Segura, nos dirigía.

Nos acompaña en esta amena tertulia su hermano Andrés, quien hizo la despedía muchos años con la Virgen de los Dolores, le pregunto a ambos por una controversia popular, ¿Qué trono pesa más?

Andrés contesta que el de la Virgen de los Dolores, que sólo el manto de la Virgen pesa mucho.

Antonio sonríe y dice lo contrario, que el del Señor de las Torres siempre ha pesado más, al final ambos hermanos que coincidieron muchos años frente a frente haciendo la despedía, cada uno con sus respectivas cofradías, recuerdan con emoción y nostalgia esos momentos tan importantes de sus vidas.

Antonio, todos los que hemos hecho la despedía sabemos el esfuerzo que hay que hacer cuando llega el momento de la retirada.

Cuando yo me retiré fue por enfermedad, pero eran tan grande el gusanillo y los sentimientos, que varios años después estando los tronos en la plaza, para la despedía no llegaba uno de los portadores y una vez más me hinqué de rodillas.

Cuéntanos algunas anécdotas de tus vivencias en la Semana Santa.

Un año en la despedía en la primera hincada lo hice con las dos rodillas y para elevarme el esfuerzo fue grande pero con igual rapidez.

También un año quedamos cuatro amigos en llevar el trono del Señor del Huerto en la parte delantera, pero dos de ellos no aparecieron, y Juan el Lirio y yo cogimos el trono entre los dos solos delante, y fue tanto el esfuerzo que a Juan se le reventaron los zapatos.

Antonio de los dos momentos emotivos que tiene la Semana Santa de Álora ¿Cuál es el más relevante para ti?

Sin dudarlo nos dice que la despedía, esos momentos inenarrables, cuando se encuentran en la Plaza Baja Madre e Hijo ante el clamor y fervor de un pueblo que un año más esperan el encuentro año tras año.

Nos despedimos dando las gracias a Antonio y su mujer que nos acompañó en esta grata entrevista y deseándoles paz y felicidad para el venidero año dos mil cuatro.

Juan Andrés Navarro Díaz

Revista Nazareno de las Torres, año 2004

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