Entrevista con dos Mayordomos de la Despedía

19/06/2020

Hoy hablamos con: Andrés González Berrocal de la Cofradía de María Santísima de los Dolores y con Miguel Estrada Pérez de la Archicofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno de las Torres.

El día 7 de enero del presente año, nos recibe en su casa Andrés González Berrocal, uno de los más antiguos cofrades de «La Despedía», en la Real Cofradía de María Santísima de los Dolores. En 1954 se hace Hermano de Dolores y en 1959 hace su primera «despedía».

Durante 23 años cumplió fielmente con su cita.

– Andrés, cuéntanos tu primer día en la plaza.

Cuando me propusieron el hacerla, me preocupo un poco; siempre la había visto pero nada semejante como vivirlo debajo del trono. Para mi significaba una gran responsabilidad. Una vez que se hace, es maravilloso. Te invade una gran alegría. Nos mezclamos entre nosotros cambiando de trono y lloramos como niños. Es lo más grande que he vivido, la experiencia más maravillosa.

– Desde luego, preguntarle por ese sentimiento que tanto protagonismo tiene en ese Viernes Santo se hace totalmente innecesario, porque te brota en cada palabra que dices…

Es que es demasiado grande para entenderlo sin experimentarlo. Yo sólo es puedo decir que el que no sienta lo que siento yo debajo del trono, es imposible que pueda hacer «La Despedía». No puede ser menos lo que te hace aguantar ese esfuerzo.

– Sigue, sigue contándonos…

Al mismo tiempo es muy emocionante porque está expuesto a muchos peligros; peligros que se ignoran, o mejor, en los que no se piensan mientras se está haciendo. Sólo cuando acaba todo, es cuando recapacitas sobre ello. Si los que están detrás no quieren, los que están delante no se pueden levantar. El paso que aquellos dan para que esos se arrodillen, tienen que volver a repetirlo hacia atrás para que se puedan levantar. Es uno de tantos detalles en los que hay que poner el mayor cuidado.

– Lo que nos has contado lo has experimentado haciendo «La Despedía». Pero cuando ya no la haces, sino que, la mandas ¿que cambia?

Hay diferencia entre un momento y otro, pero sólo cualitativa. Son emociones distintas, pero ambas son muy fuertes. La responsabilidad es igual de importante.

De las últimas veces que la hice, yo sentí que las piernas ya no me respondían igual que antes, por lo que tuve que plantearme el dejar de hacerla.

Habiendo estado debajo del trono y subiendo lo que ello es, cuando la mando por primera vez, mi cuerpo respondía a las órdenes que marcaban mis manos. Cuando las bajaba, mis rodillas se doblaban sintiendo sobre ellas el peso del trono y cuando mis manos subían, mis piernas subían con ellas.

Yo de «La Despedía», tenía que volver a mi trabajo. Pero en ningún momento este hecho, me hizo dudar sobre el seguir haciéndola, Sólo en el año 1973 fallé a mi cita por la muerte de mi madre.

– ¿Cuántas veces la has mandado?

Dos veces: una por Dolores en 1987 y otra por Jesús en 1990 cuando me cedió el puesto Miguel Estrada en nombre de vuestra Hermandad.

– ¿Cómo designan a la persona encargada de dirigir «La Despedía» en vuestra Hermandad?

Se elige por los directivos de la cofradía correspondiente que se lo harían comunicar a la persona designada. Antes era siempre la misma persona que se intercambiaba con el mando de Jesús cuando le correspondía. Pero ahora cada año puede ser una persona distinta.

Antiguamente también los hermanos de Dolores, para tal labor, llevaban un fajín de encajes y otro atravesando el pecho llamado “Randa».

– ¿Algo para «¿La Despedía”, Andrés?

Que ahora, con 59 años que tengo, si no fuera por mi salud, volvería a hincarme de rodillas debajo del trono.

«El acto de “La Despedía» es lo más grande que he vivido; es una experiencia maravillosa”.

(Andrés González)

Al día siguiente, 8 de enero, le hacemos una visita semejante a Miguel Estrada Pérez, hermano archicofrade de Jesús y actual miembro de la Junta de Gobierno. Aunque no pudo datamos con exactitud ciertos acontecimientos, le acompañamos igualmente en un breve recorrido por sus años de cofrade.

«Para mí no hay más Semana Santa que el Jueves por la noche y el Viernes por la mañana. Es lo más grande del mundo». (Miguel Estrada)

Es hermano de Jesús desde los 13 ó 14 años aproximadamente y comenzó a hacer «La Despedía» con 23 años. Durante unos 8 años la hizo detrás para pasar posteriormente a los varales de delante, cosa que deseo desde el primer momento Para que la entrevista no se hiciese repetitiva, y poniendo de nuestra parte la suficiente orientación, dejamos que Miguel nos fuese introduciendo en el tema:

-Cuéntanos, Miguel, tus vivencias como portador de «La Despedía».

 El hacer «La Despedía» fue algo que me interesó desde primera hora. No llegaron a proponérmelo, me metí en ello por interés propio. Dirigirla, en cambio, si fue a propuesta de Diego Fernández. Desde que murió Pepe Segura he venido mandándola continuadamente, salvo el año que muy gustosa mente se la cedí a Andrés. Desde ese primer día puede hacer ya unos 12 años.

– ¿Qué es necesario para este acto tan importante?

En el momento de mandar has de pensar que te encuentras solo en la plaza y concentrarte en tu labor, haciéndolo todo lo más perfecto posible. Es muy importante calcular el tiempo preciso para las órdenes.

Responsabilidad hay desde la primera vez que te pones bajo el varal un Viernes Santo por la mañana, hasta que la dirijas por última vez, pues en este día, mi responsabilidad estará en elegir al sucesor que sepa hacerlo bien.

– ¿Tienes antecedentes cofradieros?

No tengo antepasados en la Hermandad, pero desde pequeño me gustaba mucho. Recuerdo todavía cuando Dolores y Jesús eran una sola Hermandad.

– Haznos un poco de historia.

Bueno, recuerdo la década de los 60 como unos años un tanto malos para todas las cofradías en general. Económicamente la Hermandad de Jesús estaba mal. No existían cuotas y se mantuvo mediante las aportaciones de quienes, al igual que Manolo Morales, y solo pocos más podían permitirse ciertas donaciones.

 Por entonces se obsequiaban al término de «La Despedía» a los componentes de la misma, pero pensamos que esa acción no era síntoma de fe. Afortunadamente, ahora podemos estar contentos de que el esfuerzo de aquellos años, no fue en vano. A la vista está.

– ¿Cómo sientes la Semana Santa de nuestro pueblo?

Para mí no hay más Semana Santa que el Jueves Santo por la noche y el Viernes Santo por la mañana. Es algo increíble. Es lo más grande del mundo. Con deciros que, sólo de las emociones de la Semana Santa, tengo el estómago hechecito polvo. Hemos podido conocer dos expresiones distintas de un mismo sentimiento.

Noelia Martínez García y Alicia Luque Rivas

Revista Nazareno de las Torres, año 1994

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