Por donde quiera, que fuera y viniera los brazos de Jesucristo con ellos fueran, los de la virgen María de noche y de día, los de San Juan por delante y por detrás. Con el manto que fue el Señor envuelto que sean sus cuerpos cubiertos. Que no sean ni presos, ni cautivo, ni muerto, que el cielo los guarde, la mar lo defienda y los malos enemigos lejos los tenga.

discurso juan andres

Reverendísimo Párroco Don Juan De Jesús, Hermanos Mayores, alcalde Don Francisco Jesús, autoridades, queridísima Hermandad, hermanos cofrades, amigos todos.

Antes de empezar mi breve intervención quisiera dar la enhorabuena al YA hoy alcalde y a los concejales que en la tarde de ayer tomaron posesión de dichos cargos, deseando todo lo mejor para la tarea que los vecinos de Alora os han encomendado.

También quisiera dar mi mas profunda enhorabuena a los hermanos que han jurado su cargo de directivo, para el próximo cuatrienio. 

Dicho esto: Ha querido el Señor que sea en este Día, Domingo 16 de junio de 2019, Día de la Santísima Trinidad: Dios es un ser que existe en tres personas distintas. El Padre, El hijo y El Espíritu Santo.

juan andres jurando‘Para que todos sean uno’ (Juan, 17:21) Quiero empezar este discurso y mi mandato citando a Nuestro Señor Jesucristo. Esa frase que tantas veces ha servido de argumento en defensa del Ecumenismo y de la unión de los cristianos, ha de ser interiorizada en el alma de esta Archicofradía.

Aquí nos encontramos todos celebrando que somos cristianos. Que hijos todos de la Siempre Bienaventurada Virgen de Flores, profesamos nuestro amor hacia Cristo y su Madre de la forma que la tradición de nuestra tierra nos dio a entender. Somos cofrades, es nuestra forma de vivir la Iglesia y su Fe.

Desde este Cerro de Las Torres que tantas veces ha sido referente de oración para tantísimos hijos de este pueblo, quiero proclamar que no tenemos otro cometido que servir en humildad movidos por el espíritu de la Caridad cristiana.

Hasta este mismo punto, en el cual me encuentro ahora mismo, como en tantas ocasiones, entre estos muros, bajo esta bóveda, venimos con nuestras alegrías y nuestras penas, y con solo alzar la mirada notamos que nuestra Cruz del día a día ya no nos pesa tanto y que con su manto Nuestra Señora nos protege, consuela y nos da ánimos.

A todos aquí nos cita Cristo, como miembros de su Iglesia. Próxima está la festividad de San Paulino, a quien Álora no debe olvidar. Pues fue el día de San Paulino de 1484 cuando Álora volvió a ser cristiana. Todo lo que Álora es en lo que a Iglesia, cofradías y cristianismo se refiere, se lo debe a esa jornada de hace más de quinientos años en la que estas tierras volvieron a brillar a la luz de la Fe Católica.

Aquí estamos para proclamar nuestra Fe. Hijos de la Iglesia de Cristo.

Aquí estoy, fiel devoto de JESÚS y de MARÍA SANTÍSIMA DE LAS ÁNIMAS, proclamando que sobre el terciopelo morado va todo… aunque tengamos pinceladas de burdeos, blanco y azul noche. Es parte de nuestra historia, así lo ha querido Dios. Pero subrayo que sobre el morado va todo. Nuestra historia. Nuestro sentir. Nuestro amor incondicional a esta institución.

Aquí estamos, una vez más, para reafirmar nuestra voluntad: Servir a la Iglesia como cofrades para mayor Gloria de Dios.

Como Hermano Mayor no puedo dejar de agradecer a todos los hermanos que, con cargo o sin él, hicieron posible que esta Archicofradía llegara a nuestros días siendo el referente cristiano que hoy es para la ciudad de Álora.

No tengo palabras suficientes para expresar mi gratitud a todos y cada uno de mis predecesores en el cargo de Hermano Mayor. Ellos han guiado esta barca con muchas más luces que sombras durante años hasta hacerla llegar a nuestros días. Nos dejan un precioso legado. Por eso, de cara a las generaciones futuras, me comprometo y nos comprometemos a seguir llevando esta barca hacia el mejor de los puertos, aspirando a que las generaciones futuras nos vean con tanto cariño y aprecio como nosotros vemos a las generaciones pasados. 

Por eso ahora como Hermano Mayor os doy las Gracias. Gracias por educarme, por contar conmigo en las diferentes juntas de gobierno.

Gracias Cristóbal: por abrirme la puerta de par en par de la Hermandad y así acercarme a nuestro Señor de Las Torres.

Gracias Ildefonso: Por la confianza. En tu primer mandato jure cargo por primera vez, poniéndome al servicio de Nuestros Sagrados Titulares.

A ti Paco: por acogerme como uno mas de la familia cuando algún que otro jueves Santo mis padres no podían acompañarme por el trabajo, por invitarme a la primera reunión para reorganizar los cultos a Jesús atado ala columna. Pero aun mas te tengo que agradecer el reconocimiento de Archicofrade de Honor en el año 2015, cuando mas necesitaba el cariño de los míos. El cariño de mi hermandad.

Y por último a Paco Lucas por aceptar el perdón cuando me equivoqué.

imágenes en la juraSoy consciente que no son tiempos lo bastante buenos en la hermandad, por eso os pido a todos que miremos a Nuestra señora de las Ánimas y nos perdonemos pues ya lo dijo Nuestro Señor… “El que esté libre de pecado que tire la primera piedra”. Sé que llevara tiempo y por lo que ahora represento pondré todo lo que esté en mi mano para tan difícil misión. 

No existe progresión sin tradición. El avance desmedido sin mirar a los orígenes, no es más que un gigante con los pies de barro. Somos una gran familia cristiana que mira hacia el futuro sin perder la consciencia de la tradición. Y la principal herencia que nos ha dejado la tradición y nuestros hermanos del pasado, es la Fe.

Tenemos que vivir esa Fe vivamente, tiene que ser una Fe vibrante. Contamos con el gran privilegio de tener un fragmento de la Verdadera Cruz. Esa Cruz en la que Cristo se ofreció por todos nosotros. El Lignum Crucis no puede ser una pieza sin más, sino deber ser referente constante para nuestra Archicofradía de la gran entrega de amor que Cristo hizo por nosotros. Debe ser, precisamente, el espejo en el que mirarnos para decidirnos a afrontar el gran reto de abrazar nuestra Cruz.

Tenemos que mirarnos en Cristo. Afrontar los retos con la entereza que él asumió su flagelación atado a la Columna, abrazar nuestra Cruz, lo mismo que Él la abrazó. Mirarnos en su entrega de amor inmenso al ofrecerse como víctima, sacerdote y altar del mejor de los sacrificios, muriendo por nosotros en la Cruz. Y al ver su cuerpo, yacente, muerto, ser consciente de cuánto ha hecho por nosotros y reverenciarle el mayor de los respetos. Ante tanto dolor, tenemos que saber refugiarnos en su Bendita Madre. Madre de tantas almas, que, con la inmensidad del amor materno, nos acoge a todos los cristianos mostrándose como refugio y auxilio.

Y todo ello, para avanzar en la Fe. Tenemos que servir a Dios y al prójimo. Y lo tenemos que hacer viviendo en Cristo.

Precisamente en la vocación de servicio, esta Archicofradía cuenta con dos grandes referentes: La Brigada Paracaidista y la Policía Nacional. Militares y policías son grandes ejemplos de vocación de entrega a los demás, por lo que han de ser acogidos en el seno de nuestra Archicofradía como auténticos ejemplos de cristianos entregados al prójimo.

Debemos fortalecer los lazos con ellos aún más, no porque sean débiles, sino para poder entrar en una espiral de crecimiento mutuo. Tenemos que ver en ellos y su forma de entender el servicio en una manera de vivir de la fe.

Como Archicofradía tenemos dos grandes retos para ahondar en la Fe y el servicio a Dios y al prójimo: La formación y la Caridad.

Somos una Archicofradía con grandes muestras de Caridad. Las recogidas de alimentos llevadas a cabo por nuestros hermanos de las Ánimas y por nuestros hermanos de la Columna o la Cena del Hambre, son buena muestra de ello. No llevamos mal camino, partimos de una buena base, pero tenemos que seguir avanzando en esa dirección, profundizando cada día más en el ejercicio de la Caridad.

Tenemos que ser faro de fe y caridad para todo el pueblo de Álora. Tenemos que ser muestras vivas de Cristo entre nuestros vecinos y hermanos. De nada nos vale ejercer la caridad olvidándonos de Cristo: No somos una ONG. Somos parte viva de la Iglesia. Y la Iglesia, lo más importante que tiene es a Cristo.

Asumo, como Hermano Mayor, el compromiso de trabajar, día a día, por la formación de nuestros hermanos. Somos una gran familia cofrade, pero tenemos que profundizar en los misterios de nuestra fe. Tenemos la grandísima oportunidad de ser grandes en número y tenemos que aspirar a ser grandes en espiritualidad.

Y ejerciendo la Caridad y profundizando en la Fe, debemos encontrar nuestro sendero como cofrades, viviendo con alegría el evangelio y el Misterio Pascual. Mostrando al mundo, esta parcela del mundo llamada Álora, que somos cristianos vivos, miembros de una Iglesia viva, hijos de Dios y de su Divina Madre.

Corren malos tiempos para el cristianismo en todo el planeta. Estamos en la parte cómoda del mundo. Pero no podemos olvidar a nuestros hermanos que mueren a diario por el glorioso hecho de ser cristianos. Vivimos en una época plagada de mártires. Estamos en la etapa de la historia en la que más cristianos son martirizados. Y ellos, lejos de renunciar a su fe, llenan sus iglesias cada Domingo y colman sus seminarios de vocaciones.

Sería de una tremenda irresponsabilidad renunciar a nuestra raigambre cristiana. Sería enormemente egoísta olvidarnos de Cristo mientras que nuestros hermanos sufren martirio.

Por ello esta Archicofradía esta llamada ha vincularse a la Fundación Pontificia de Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN) que no tiene otra labor que asistir a los cristianos perseguidos allá donde se le ponen trabas para poder vivir su Fe en Cristo.  Están matando a nuestros hermanos ahora mismo, en este preciso momento. Nos separan los kilómetros, pero no el tiempo. No podemos volver la cara. Tenemos que asumir la ayuda a la Iglesia perseguida como una muestra de Fe y de manifestación de dicha Fe hacia el mundo.

Creciendo en la Fe y manifestándonos al mundo, tenemos dos grandes espacios de dedicación: La Misión y el Santísimo Sacramento.

Como cristianos que somos, no podemos olvidarnos de la Eucaristía. Esta Archicofradía tiene que vivir los cultos eucarísticos con auténtica y vigorosa intensidad. Tenemos que volcarnos en el decoro y la profundización de los cultos a Cristo Sacramentado. Tenemos que ser una Archicofradía llena de espíritu eucarístico. 

Todo esto, debe llevarnos a ver esta Archicofradía como una gran unión. Una Archicofradía viva en la Fe y el espíritu de Hermandad. Tenemos cinco advocaciones, cinco imágenes, cinco secciones, cinco vocalías o como le queráis denominar. Pero compara esta Archicofradía con una mano. Somos una mano: Cinco dedos que de manera independiente no hacen nada, pero que, de manera autónoma, cada uno en su trabajo específico, pero como parte de una unión, hace funcionar a la mano al completo, haciendo entre todos grandes cosas. Y grandes logros como el inmenso patrimonio que tiene esta Archicofradía.

En esa túnica, en esas potencias y en los remates de esta bendita cruz van las lagrimas el esfuerzo y la dedicación de vidas enteras hermanos que ya no están, que se encargaron de venerar al Dulce Nombre de Jesús Nazareno de Las torres, que generación tras generación nos han transmitido el amor por esta Imagen de Jesús con nuestra cruz acuestas. Y que nosotros tenemos la obligación de transmitirlo a las generaciones que vengan.

Se que todo esfuerzo tiene su cansancio y para ello nos apoyaremos en la Columna de Nuestro Señor, ahí es donde tenemos que coger oxígeno dejar que la juventud nos llene de vida. Esa juventud que ya no tan jóvenes recupero el culto de tan sagrada imagen y que es ejemplo de como se hacen las cosas con amor.

 Amor. Precisamente amor es lo que me transmite la imagen del Santísimo cristo crucificado de los estudiantes, puesto que mis padres se casaron delante de esa imagen cuando se veneraba en el altar mayor de la Parroquia. Y como matrimonio o pareja, debemos apoyarnos los unos en los otros, arrimando el hombro… como hicieron hace algunos años los portadores del Santo Entierro en Calle Zapata -y se bien de lo que hablo-… por eso encomiendo mi mandato a la Santísima Virgen de Las Ánimas para que interceda con Nuestro Padre, a la que siempre está a mi lado como una madre fiel a su hijo. A nuestra señora que lleva décadas velando por las almas de nuestros hermanos. A ella le ruego que con su manto nos guarde y nos proteja para que llegado el momento pasemos de esta vida a la vida eterna.

No tenemos otro sentido que mostrar la grandeza de Dios, y esto no se hace desde la división. Como Hermano Mayor, tengo muchos proyectos, pero todos van a uno: La Unión. Hemos llegado hasta aquí siendo una Archicofradía unida, pero con problemas de encaje. Reformaremos los Estatutos para dar solución a todos esos problemas para encontrar el modelo de funcionamiento mutuo que mejor atiendas a las singularidades de esta gran familia.

Y quiero hacer hincapié en esto: Familia. No tenemos otra forma de entender la Archicofradía que la familia. Mi gran aspiración es ver que esta Archicofradía funciona como una enorme familia cristiana.

En ese anhelo, me encomiendo a Cristo y a su divina Madre.

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